300 millones de obreros y campesinos paralizan India
Sindicatos y organizaciones campesinas impulsan una de las mayores huelgas de la historia de la humanidad contra los códigos laborales, la nueva ley de empleo rural y los tratados comerciales con EE.UU. y la UE.
Trescientos millones de trabajadores, campesinos, estudiantes y profesionales secundaron este jueves 12 de febrero una huelga general en toda India, según estimaciones de los sindicatos convocantes integrados en Central Trade Unions (CTUs), una plataforma conjunta que agrupa a los principales uniones del país, entre ellos el Centre for Indian Trade Unions (CITU), el All India Trade Union Congress (AITUC) y el Hind Mazdoor Sabha (HMS). Según informa Peoples Dispatch, la histórica movilización paralizó miles de explotaciones carboníferas, refinerías, fábricas y redes de transporte, con el respaldo masivo del Samyukta Kisan Morcha (SKM) y la All India Agricultural Workers Union (AIAWA), que organizaron protestas en sedes distritales y núcleos rurales. La All India Kisan Sabha (AIKS) calificó en su cuenta de X la jornada como un "éxito histórico".
Las principales demandas de la huelga son la retirada de los cuatro nuevos códigos laborales aprobados por el gobierno de Narendra Modi, que los sindicatos consideran "antitéticos a los intereses básicos de la clase trabajadora". También exigen la derogación de la Ley VB GRAM G, que sustituyó a la Ley Nacional de Garantía de Empleo Rural (MGNREGA) de 2004. El SKM y la AIAWA denuncian que la nueva norma "hace ineficaz el derecho al empleo" y reclaman la restauración del marco legal anterior, que al menos garantizaba 100 días de trabajo subvencionado a millones de familias rurales.
Las organizaciones convocantes rechazan los tratados de libre comercio suscritos recientemente por India con EE.UU. y la Unión Europea. La AIKS advirtió en un comunicado que el acuerdo con Washington supone "la rendición completa de la soberanía del país" y "romperá la columna vertebral de la economía rural", al permitir la entrada sin restricciones de productos agrarios extranjeros. Sudip Dutta, presidente del CITU, declaró durante la concentración en Jantar Mantar (Delhi) que el paro de un día es "solo simbólico" y que, si el gobierno de Modi no atiende sus demandas, "debe estar preparado para huelgas más largas y multitudinarias". En julio del año pasado, la pujante clase obrera india protagonizó otra gigantesca e inédita huelga general que movilizó hasta 250 millones de trabajadores.
La defensa del carácter teóricamente "secular" y "democrático" de la Constitución india constituye otro pilar central de la protesta. Las CTUs, el SKM y los partidos de izquierda —como el CPI(M), CPI y CPI(ML) Liberación, entre otros— han denunciado que el gobierno del ultraderechista Bharatiya Janata Party (BJP) "promueve el odio religioso contra las minorías musulmanas y cristianas" y ha desatado "un ataque sin precedentes contra la disidencia democrática", con el arresto de cientos de militantes, sindicalistas, académicos y periodistas bajo leyes de "sedición" y "terrorismo". Los convocantes saludaron la participación masiva de múltiples obreros de sectores no organizados y advirtieron al gobierno que "los trabajadores y campesinos no permitirán que se dañen sus intereses ni que se venda la soberanía nacional a potencias extranjeras".