El plan europeo de deportaciones abre la puerta a redadas masivas y registros sin orden judicial
75 ONG alertan que el reglamento permitirá registros policiales sin orden judicial y convertirá a los servicios públicos en delatores, como ICE en EE.UU.
Setenta y cinco organizaciones de derechos humanos de toda Europa han lanzado una alerta internacional contra el proyecto de reglamento de control migratorio impulsado por la Comisión Europea. Advierten que normalizará las redadas antiinmigración al más puro estilo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. El texto, que se someterá a votación en la comisión de libertades civiles del Parlamento Europeo a principios de marzo, contempla la posibilidad de medidas draconianas como que la policía registre domicilios particulares sin orden judicial, así como la obligación de los servicios públicos de informar sobre personas en situación irregular, según informa elDiario.es.
En una declaración conjunta publicada este lunes, las entidades denuncian que el reglamento "consolidaría un sistema punitivo, alimentado por la retórica de extrema derecha y basado en la sospecha racializada, la denuncia, la detención y la deportación". Michele LeVoy, de la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM), alerta de que estas medidas pueden traducirse en "redadas similares a las del ICE" en espacios públicos y lugares de trabajo, y subraya la hipocresía europea: "No podemos indignarnos con ICE en Estados Unidos y apoyar estas prácticas en Europa".
Dieciséis expertos en derechos humanos de la ONU ya enviaron en enero una carta a la UE en la que cuestionan los fundamentos del proyecto. En la misiva, que consta de 19 páginas, advierten de que la normativa podría contravenir "obligaciones internacionales" y denuncian que estigmatiza a los inmigrantes por ciertos problemas sociales locales, sugiriendo erróneamente que expulsarlos resolvería estos problemas, citando la crisis de vivienda como el ejemplo más paradigmático. Médicos del Mundo, por su parte, alerta de las consecuencias sanitarias: en Minnesota, la represión migratoria ya está provocando que mujeres embarazadas y enfermos crónicos eviten acudir a los servicios de salud, incluso en emergencias graves.
El plan, que también incluye la creación de centros de detención extraterritoriales en países extracomunitarios, fue respaldado la semana pasada por una mayoría de eurodiputados conservadores y de extrema derecha. Alamara Khwaja Bettum, de la ONG Statewatch, señala que "aumentar la vigilancia y la elaboración de perfiles raciales solo fomentará el racismo, no reducirá la migración". Emmanuel Achiri, de la Red Europea Contra el Racismo, incide en que las comunidades racializadas serán las principales afectadas: "Lejos de ser neutral, esta propuesta constituye un ataque directo a comunidades ya marginadas".