El primer buque petrolero venezolano robado por EE.UU. y Repsol se encuentra en Bilbo
Repsol robó el petróleo tras la intervención militar de Washington, y ahora será procesado en Petronor.
El buque Folengrados atracó este lunes en el puerto de Bilbo (Bizkaia), según informó al mediodía El Correo. Después de que Estados Unidos interviniera militarmente en Venezuela por orden de Donald Trump, varias compañías occidentales, entre ellas Repsol, robaron petróleo del país. El crudo robado ya ha comenzado a salir de Venezuela, y el Folengrados es el primer barco que transporta esa mercancía.
Según el citado periódico, se trata del primer cargamento de petróleo que Repsol ha "obtenido" en Venezuela. Pero también es el primer buque petrolero que entra en el Estado español desde que Estados Unidos decretó en marzo del año pasado el embargo contra Venezuela. El petróleo que se encuentra ahora en Bilbo será procesado en la refinería de Petronor, aunque en un principio estaba previsto trasladarlo a Cartagena.
La empresa Repsol está dirigida por el exdirigente del PNV Josu Jon Imaz, y ha adquirido 2 millones de barriles de petróleo en Venezuela. Tras la agresión militar al país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, Trump abrió la puerta a varias grandes compañías petroleras occidentales para comenzar a exportar barriles, entre ellas Vitol y Trafigura. Repsol aprovechó la oportunidad para hacerse con el crudo, y la primera partida de los 2 millones de barriles comprados es la que ahora ha llegado al puerto de Bilbo.
Según recoge El Correo, además, el Gobierno de Estados Unidos ha facilitado aún más el camino a las grandes empresas que hacen negocio con el petróleo: el pasado viernes, Trump autorizó oficialmente a Repsol y a otras compañías europeas y estadounidenses a ampliar su actividad en Venezuela, tanto en petróleo como en gas.
La gran empresa dirigida por Josu Jon Imaz quiere triplicar su producción actual en Venezuela, con el objetivo de alcanzar los 135.000 barriles diarios. El exdirigente jeltzale marcó esta intención desde el principio, ya que participó en la cumbre que Trump celebró con los grandes actores del sector petrolero tras el ataque estadounidense a Venezuela en enero. Ahora, Repsol quiere “invertir con fuerza” en el país sudamericano. Esa fuerza reside en la ofensiva y la amenaza militar de EE.UU.