Fascistas atacan un local de trabajadores inmigrantes en París y dejan a un sindicalista al borde de la muerte
Una veintena de encapuchados armados con botellas rotas asaltaron el domingo la sede de una asociación de inmigrantes en el distrito 10, hiriendo de gravedad a un militante de la CGT.
Una veintena fascistas encapuchados irrumpieron el pasado domingo en la sede de una asociación de trabajadores inmigrantes en el distrito 10 de París, armadas con botellas rotas, y agredieron a los que se encontraban en el lugar. Según ha informado France Info, el ataque fascista dejó a un hombre gravemente herido, con pronóstico vital comprometido, que tuvo que ser trasladado al hospital. La víctima, que pudo recibir el alta durante la noche, es militante de la CGT, según ha confirmado el sindicato. Seis de los agresores, pertenecientes a la extrema derecha fueron detenidos posteriormente en una estación de metro, mientras que el resto logró huir.
La fiscalía ha abierto una investigación por "tentativa de homicidio voluntario" y los detenidos pasaron ante el juez este lunes por la noche. Los hechos ocurrieron alrededor de las 17:00 horas, cuando el grupo de fascistas encapuchados accedió al patio interior del edificio donde se encuentra la asociación. Según relató uno de los militantes a France Inter, "cuando se abrió la puerta y vimos las caras enmascaradas, encapuchadas, supimos que habían venido a pelear". La violencia del ataque ha provocado una oleada de condenas y movilizaciones de urgencia.
La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, denunció en su cuenta de X "este ataque, de una violencia inaudita" y expresó su "total apoyo a todos los camaradas atacados". En su mensaje, Binet concluyó con una advertencia: "No lo olvidemos: el fascismo mata. Resistencia". La organización Young Struggle France convocó un acto de protesta para la tarde del lunes en la estación de París Este, con el objetivo de denunciar el ataque fascista.
Este nuevo episodio de violencia fascista contra colectivos de inmigrantes y sindicalistas no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un clima de odio sistemáticamente alimentado por discursos políticos y mediáticos que señalan a los extranjeros y a los trabajadores organizados como "enemigos internos", especialmente tras la muerte de un militante fascista en Lyon en medio de un enfrentamiento con antifascistas. Estos grupúsculos fascistas están sembrando el terror en varias ciudades del Estado francés con connivencia de las fuerzas policiales, según reportes de Stret Press que documentan numerosos ataques escuadristas en Lyon.
Mientras los partidos de la derecha, la extrema derecha y la izquierda institucional normalizan estos señalamientos y criminalizaciones, las bases más violentas del movimiento fascista actúan en las calles, sabiendo que encontrarán comprensión o silencio cómplice entre quienes llevan años criminalizando la inmigración, la lucha sindical y el antifascismo.