El portal Contre Attaque ha identificado a tres de los participantes en la emboscada fascista que el pasado 12 de febrero acabó con la vida del neofascista Quentin Deranque en Lyon. Según las investigaciones realizadas con fuentes locales, los agresores forman parte de grupos ultraderechistas como Héritage y Juventud Lyon Popular, este último una emanación del disuelto GUD. Las imágenes, que finalmente han comenzado a difundirse en algunos medios, muestran a los fascistas encapuchados y armados con barras, cascos de moto y otros objetos contundentes, lo que evidencia la premeditación del ataque contra el grupo de antifascistas que se encontraba en las inmediaciones de un acto por Palestina.

Los tres individuos identificados son Valentin Seddas, Antoine Tignel y Pol-Oscar Legris. Seddas, a quien se ve en las imágenes golpeando con una muleta, es militante de Héritage, un grupo católico integrista, y también forma parte de los hooligans del Olympique de Lyon. Tignel, también miembro de Héritage y ultra del OL, fue reconocido cuando se le cayó el pasamontañas durante la pelea. Ambos han sido señalados como unos de los autores de otra agresión fascista que tuvo lugar una semana antes contra estudiantes en la universidad Lyon 3. Por su parte, Pol-Oscar Legris, identificado tras el hombre que portaba un casco de moto, ha sido identificado como uno de los líderes de Juventud Lyon Popular, grupo nacionalista y judeófobo cuyo lema en Instagram es "joven blanco, únete a tu clan" y donde publican vídeos de entrenamiento para "defender la raza blanca".

Las investigaciones desmontan pieza por pieza el relato construido por la ultraderecha y difundido inicialmente por grandes medios, que presentaban a Deranque y los suyos como "víctimas de una emboscada antifascista". Contre Attaque, uno de los medios que más activamente ha desmontado el relato oficial y fascista, que han ido de la mano hasta que se han presentado pruebas, ha señalado que los fascistas atacaron con la intención de "matar o mutilar". El medio antifascista recuerda que la estrategia habitual de las bandas fascistas consiste en "cometer la máxima violencia y escenificar su propia victimización con la ayuda de medios cómplices". El propio Deranque, señalado como militante de Action Française y fundador de un grupo aún más extremista, había sido identificado en el desfile neonazi del 9 de mayo en París, autorizado por el ministro del Interior Bruno Retailleau, un ejemplo más de la "colusión entre el gobierno y la extrema derecha más violenta", recuerdan desde Contre Attaque.

Mientras los fascistas entrenan métodos de combate callejero y multiplican las agresiones contra colectivos de izquierdas, inmigrantes y antifascistas, las instituciones miran hacia otro lado cuando no amparan directamente el marco discursivo que legitima los ataques fascistas. La supuesta "neutralidad" de los grandes medios de comunicación, que durante días convirtieron a un militante neonazi en mártir sin contrastar los hechos, no es sino la otra cara de una misma moneda: la normalización del discurso de odio que alimenta a estos grupos y la criminalización sistemática de quienes se organizan para resistir. El trabajo de los periodistas independientes y los militantes de base organizados al margen de los partidos políticos institucionales está siendo clave para revertir una narrativa que pretendía blanquear lo impresentable.