La tensión en el Mar de China Meridional vuelve a escalar tras informaciones publicadas en Taipéi por el diario Taiwan Liberty Times, que citan fuentes políticas y militares según las cuales las fuerzas armadas de Taiwán estudiarían desplegar sistemas de misiles estadounidenses a escasa distancia del litoral chino. De acuerdo con esas informaciones, no confirmadas de momento y de forma oficial por Taipéi, las autoridades taiwanesas estarían valorando trasladar lanzadores HIMARS a las islas de Penghu y Dongyin.

En combinación con misiles ATACMS, estos sistemas permitirían alcanzar objetivos en el interior de China continental. Con un alcance aproximado de 300 kilómetros, podrían quedar bajo amenaza infraestructuras estratégicas como puertos, aeropuertos y posiciones militares situadas en las provincias de Fujian y Zhejiang, según recuerda el portal Contropiano.

Las revelaciones llegan justo después de unos ejercicios militares taiwaneses a finales de enero. El 10 de febrero, el Ministerio de Defensa de Pekín reaccionó con declaraciones públicas. Su portavoz, Jiang Bin, calificó este tipo de movimientos como “peligrosos y provocadores”, advirtiendo de que podrían desembocar en un “desastre devastador”. El pasado verano Taiwán ya empleó sistemas HIMARS en maniobras, y en diciembre Washington autorizó la venta adicional de 420 misiles ATACMS al archipiélago. Este suministro forma parte de lo que sería el mayor paquete de asistencia militar estadounidense recibido por Taiwán hasta la fecha, aún pendiente de completar su proceso de aprobación en todos los detalles.

Desde la perspectiva china, uno de los factores más sensibles es la capacidad técnica de los propios ATACMS. Se trata de misiles que superan tres veces la velocidad del sonido y cuya trayectoria de vuelo alcanza altitudes que dificultan su interceptación por sistemas convencionales de defensa aérea. El acuerdo también contempla que se puedan adquirir 82 lanzadores HIMARS, plataformas móviles que permiten una rápida reubicación. Esta característica refuerza la estrategia taiwanesa de priorizar sistemas menos vulnerables que las instalaciones estáticas tradicionales.

Un día después de las declaraciones del portavoz chino, el presidente taiwanés Lai Ching-te compareció para defender un aumento sustancial del gasto en militar, iniciativa que hasta ahora había encontrado resistencia en la oposición parlamentaria. Según Lai, varios países del Indo-Pacífico han incrementado también sus presupuestos militares, ante lo que describió como una "creciente presión por parte de China".

Por el momento, reina una calma tensa en el ámbito diplomático sobre el estatus de Taiwán. Solo un número reducido de países reconoce formalmente al gobierno de Taipéi como "Estado independiente", mientras que Estados Unidos mantiene, en teoría. la política de "una sola China". Las relaciones bilaterales entre Washington y Taiwán se rigen por el Taiwan Relations Act, aprobado en 1979, que establece el suministro de armamento “de carácter defensivo”.

En cualquier caso, el movimiento responde a un contexto más general de creciente militarización a lo largo de la denominada First Island Chain, eje geoestratégico importante en el Indo-Pacífico y escenario central de la rivalidad entre Washington y Pekín en una zona emergente para el nuevo orden mundial.