El grupo municipal de Fratelli d'Italia (FdI) en el municipio toscano de Bagno a Ripoli (Florencia) dio marcha atrás este martes y retiró la controvertida moción que pretendía añadir a los nombres de las escuelas etiquetas ideológicas como "escuela políticamente alineada a la izquierda", "favorable a las teorías LGBTQ+ o woke", "comunista", "antisionista", "antiamericana" o "antifascista" para identificar la supuesta "orientación del cuerpo docente", según informa Il Manifesto. La propuesta, que iba a ser debatida, ha sido finalmente retirada alegando sus promotores "amenazas e inventivas" recibidas, y denunciando un "clima fomentado por las instituciones comunales y el Partido Demócrata".

La iniciativa había desatado una oleada de críticas desde su presentación la semana pasada. La Flc Cgil, el sindicato de enseñanza de la Confederación General Italiana del Trabajo, la calificó de "acto grave e inaceptable que recuerda las listas de proscripción incompatibles con los principios constitucionales". Este lunes se celebró una protesta en la localidad en defensa de la libertad de expresión en las escuelas, con la participación del alcalde, Francesco Pignotti, quien ya había denunciado la propuesta como un intento de "schedatura" (fichaje) similar a las prácticas del fascismo.

El giro de FdI se produce después de que el alcalde y las fuerzas de la izquierda locales confrontaran duramente la propuesta, que llegó a ser portada de los principales diarios italianos y provocó el rechazo de amplios sectores educativos y sociales. La moción, impulsada por tres concejales del partido de Giorgia Meloni, ejemplificaba la deriva fascista en materia educativa, con intentos de control ideológico sobre los centros de enseñanza y de criminalización de docentes y estudiantes con ideas contrarias a las reaccionarias.

Pese a la retirada, el mero amago de legislar en esa dirección evidencia la voluntad de sectores de extrema derecha italiana de avanzar en una agenda reaccionaria que busca estigmatizar a quienes defienden la memoria histórica, la justicia social, los derechos LGTBI o la causa palestina. Esta vez, la presión social y política han logrado frenar la intentona, pero la ofensiva cultural continúa en todos frentes, tanto en Italia como en el resto de Europa.