Entregan comida y ropa expropiada a personas sin hogar en la revuelta de Francia
Vídeos difundidos en redes sociales muestran a manifestantes redistribuyendo productos de primera necesidad de grandes cadenas entre personas sin techo.
Una serie de vídeos difundidos en diferentes redes sociales muestra a jóvenes participantes en las protestas del 17 de octubre entregando comida, ropa y productos de higiene a personas sin hogar en París y otras ciudades francesas, productos presumiblemente sustraídos de cadenas de supermercados como Monoprix. Los vídeos acumulan miles de interacciones y cientos de miles de reproducciones. “Lo que los medios no difundirán jamás”, reza el texto escrito sobre uno de los vídeos, que muestra cómo varias personas amontonan productos al lado de una persona que duerme en el metro. Otras imágenes muestran a mujeres repartiendo carros de la compra llenos de compresas.
Las imágenes han generado debate en las redes. Sectores afines a la izquierda y usuarios críticos con el Gobierno las interpretan como un gesto de solidaridad y redistribución frente a la pobreza y la carestía de la vida. Otras voces, más reaccionarias, rechazan y criminalizan cualquier justificación del “pillaje”. Las autoridades francesas, encabezadas por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, han atribuido los episodios a “grupos de ultraizquierda” y a “delincuentes oportunistas”, y el presidente Emmanuel Macron ha calificado los disturbios de “violencia desenfrenada”.
Los hechos se produjeron en una jornada que supuso una movilización general contra la “vida cara” y el deterioro de los servicios públicos, que reunió a entre 550.000 y 800.000 personas según el Ministerio del Interior y los organizadores. Los disturbios posteriores se saldaron con más de 2.000 detenciones y entre 1.500 y 3.000 comercios afectados, con daños materiales estimados en cientos de millones de euros. El Gobierno ha anunciado un fondo para subvencionar las pérdidas de los empresarios, el 100% de cobertura del desempleo parcial y una circular para restringir prestaciones sociales a los condenados por saqueo. Los grandes medios franceses no han dedicado espacio a las escenas de redistribución a personas sin hogar, que permanecen documentadas principalmente por vídeos sin confirmación de su escala.
Los discursos de los gobernantes, la Policía, la patronal y los tertulianos de los programas de televisión mantienen en un segundo plano u omiten la existencia de miles de personas sin hogar que sobreviven en el centro de las ciudades francesas, así como la precariedad de la juventud que participa en las protestas. Mientras el Gobierno está ocupado desplegando las unidades militares y antidisturbios CRS e impone toques de queda para proteger la propiedad privada, diferentes vídeos muestran que algunos manifestantes se acuerdan de quienes no tienen nada y necesitan bienes de consumo básicos para vivir. La cobertura dominante se centra en los daños, las detenciones y los presuntos culpables, pero los vídeos han dejado en evidencia que las causas estructurales que han llevado a cientos de miles de personas a las calles siguen sin resolverse.