El miércoles 2 de abril, un incendio se desató en el garaje de la calle Lilos en Alcorcón, afectando a varios vehículos estacionados en el lugar. Según informan fuentes del Cuerpo de Bomberos de Alcorcón, el siniestro comenzó alrededor de las 15:45 horas, cuando un Porsche, posiblemente en colisión con otro automóvil, comenzó a arder.
El fuego se expandió rápidamente, siendo especialmente difícil de controlar debido a que uno de los vehículos involucrados era eléctrico. Este tipo de vehículos presenta riesgos adicionales al ser mucho más difíciles de extinguir que los de combustión interna, debido a la combustión continua de sus baterías.
El incendio bloqueó a tres bomberos en el interior del garaje. Dos de ellos, Sergio (27 años) y Jesús (34 años), perdieron la vida en el siniestro. Según informes recogidos por El Mundo, Sergio logró salir del edificio, pero al enterarse de que su compañero aún estaba atrapado, regresó al fuego, donde ambos fallecieron.
El primero falleció debido a las graves quemaduras sufridas, mientras que Jesús, que estaba a punto de ser padre, murió por inhalación de gases tóxicos. Un tercer bombero, Guillermo, resultó herido crítico y se encuentra sedado en la Unidad de Quemados del Hospital de Getafe, con quemaduras en la cabeza, manos y brazos. Además, otros 13 bomberos sufrieron lesiones leves por inhalación de gases.
Expertos en la materia, como Joaquín Pérez, suboficial del Cuerpo de Bomberos de Toledo, señalan la enorme dificultad para extinguir incendios de vehículos eléctricos en espacios cerrados, debido a la velocidad con que arden y los gases tóxicos que emiten.
Pérez también destaca que estos vehículos “deberían evitarse en garajes subterráneos” por los riesgos añadidos que conllevan para los bomberos. Sin embargo, críticas sindicales apuntan a una falta de equipamiento y preparación adecuada para hacer frente a esta nueva tipología de incendios.