El Monumento a las "Víctimas del Comunismo", ubicado en el centro de Ottawa y oficialmente inaugurado en diciembre de 2024, ha generado una intensa controversia al revelarse que más de la mitad de los nombres propuestos para su 'Muro de la Memoria' estaban vinculados a colaboracionistas nazis o grupos fascistas. Tras años de advertencias por parte de historiadores y organizaciones judías, el Departamento de Patrimonio Canadiense ha decidido abandonar por completo el plan de inscribir nombres individuales, optando en su lugar por "contenidos temáticos que eviten cualquier asociación con figuras controvertidas".

El proyecto, iniciado bajo gobiernos conservadores anteriores y financiado con millones sacados de fondos públicos, buscaba "honrar a las víctimas de regímenes comunistas que encontraron refugio en Canadá". Un informe interno de 2023, elaborado por historiadores, recomendó eliminar más de 330 de los 553 nombres previstos, ya que al menos 50-60 tenían vínculos directos con los nazis, y muchos otros con organizaciones fascistas que colaboraron en el Holocausto.

Entre las figuras cuestionadas se encontraban colaboradores ucranianos, bálticos y de otros países que participaron en masacres durante la Segunda Guerra Mundial. Organizaciones como el Centro Simon Wiesenthal para Estudios del Holocausto han denunciado repetidamente que estos nombres buscaban blanquear crímenes de guerra, presentando a perpetradores como "víctimas" del comunismo. El escándalo se intensificó tras incidentes como el homenaje parlamentario en 2023 a Yaroslav Hunka, un veterano de una unidad Waffen-SS, que provocó un gran revuelo internacional y retrasó la inauguración del monumento.

El Departamento de Patrimonio Canadiense, bajo la ministra Pascale St-Onge, ha confirmado que el 'Muro de la Memoria' ahora incluirá solo elementos temáticos, como la caída del Muro de Berlín o la llegada de refugiados vietnamitas a Canadá. "El Gobierno de Canadá ha enfatizado que todos los aspectos del Memorial deben alinearse con los valores canadienses de democracia y derechos humanos", declaró. Esta decisión llega tras revisiones exhaustivas que determinaron que inscribir nombres específicos podría "dañar la reputación del país".