Japón autoriza reactivar la central nuclear más grande del mundo catorce años después de Fukushima
TEPCO, responsable de Fukushima, operará la planta de 8.000 MW en Niigata; Japón prioriza así su estabilidad energética sobre temores de un nuevo accidente nuclear en zona sísmica.
El gobierno japonés ha dado luz verde a la reactivación de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo en capacidad instalada, catorce años después del desastre de Fukushima. La decisión, anunciada por la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) tras años de inspecciones y debates políticos, marca un giro decisivo en la política energética de un país que aún carga con las heridas sociales, ambientales y psicológicas del accidente de 2011.
Ubicada en la prefectura de Niigata y operada por la empresa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la misma que gestionaba la planta de Fukushima Daiichi, Kashiwazaki-Kariwa permanecerá bajo "estrictas condiciones de seguridad". Sin embargo, la decisión de permitir su reapertura ha reavivado la controversia sobre el papel de la energía nuclear en el Japón pos-Fukushima. Grupos ecologistas, asociaciones de vecinos y partidos de la oposición han criticado duramente la medida, calificándola de una “inaceptable apuesta por el riesgo” frente a la desconfianza persistente en TEPCO.
El gobierno de la primera ministra Sanae Tacaichi sostiene que la reactivación es "necesaria para garantizar la estabilidad del suministro energético" en un contexto de encarecimiento del gas natural y tensiones internacionales que "afectan la seguridad energética de Japón". Desde el Ministerio de Economía, Comercio e Industria se argumenta que el país, dependiente en más del 90% de las importaciones energéticas, no puede renunciar indefinidamente a la energía nuclear si pretende cumplir con sus objetivos de descarbonización para 2050.
No obstante, la decisión no está exenta de dilemas políticos. El recuerdo de los más de 160.000 desplazados de Fukushima sigue vivo, y varios gobiernos locales mantienen su oposición a las reactivaciones nucleares. La prefectura de Niigata, en particular, exigió garantías sobre los planes de evacuación y la gestión de residuos radiactivos antes de aprobar cualquier reinicio de las operaciones.