En un contexto de búsqueda desesperada por soberanía energética y reducción de precios eléctricos, 2025 ha marcado el definitivo 'revival' nuclear en la Unión Europea. Dos exministras del Gobierno español, ahora en puestos clave en Bruselas, han jugado un rol decisivo en esta tendencia, aprobando proyectos millonarios que contrastan con la política antinuclear mantenida en en el Estado español.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, anunció el pasado 8 de diciembre la autorización definitiva de la Comisión Europea para la construcción de la primera central nuclear del país, un complejo de tres reactores en Lubiatowo-Kopalino valorado en unos 42.000 millones de euros.

La decisión, que cierra una larga investigación sobre posibles ayudas de Estado ilegales a la empresa pública Polskie Elektrownie Jądrowe, recae en Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión responsable de Competencia. Ribera y su equipo concluyeron que el proyecto no vulnera las normas comunitarias, justificándolo por su "papel esencial en los planes de descarbonización de Polonia", un país históricamente muy dependiente del carbón.

¿Nucleares? Ahora sí, gracias

Ribera optó por un perfil bajo en la comunicación oficial, previsible dada su trayectoria: como ministra española, defendió con firmeza el cierre progresivo de las centrales españolas, empezando por Almaraz. Sin embargo, en su rol europeo se ha alineado con la taxonomía verde que incluye la nuclear como "una fuente de transición sostenible".

Por su parte, Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y exvicepresidenta económica del Gobierno español, ha impulsado un cambio histórico en la institución al aceptar financiar proyectos nucleares, condición impuesta por París para su nombramiento. El 30 de octubre, el BEI concedió 90 millones de euros a la compañía finlandesa Teollisuuden Voima Oyj (TVO) para modernizar y extender 20 años la vida de dos reactores en Olkiluoto, operativa desde 1980 y que aporta el 15% de la electricidad finlandesa.

Berlín da marcha atrás, Madrid sigue lo previsto

Ambos casos ilustran la ola pronuclear que recorre Europa: países como Países Bajos o Suecia amplían o reactivan plantas, mientras en Alemania, que actualmente no tiene ninguna central operativa tras el cierre la última en 2023, las ideas de que esta vuelva aumentan. 

Berlín mantiene un intenso debate político sobre la reactivación de las centrales cerradas. El partido conservador CDU/CSU, que lidera Friedrich Merz y es la primera fuerza en el Parlamento alemán con 208 diputados, está negociando con los socialdemócratas (SPD) un acuerdo que incluiría evaluar "lo antes posible" si se pueden "reanudar la explotación de las centrales nucleares cerradas más recientemente". El borrador del acuerdo propone "detener inmediatamente el desmantelamiento de estas instalaciones mientras se realiza la evaluación".

En el Estado español, el pacto PSOE-Sumar mantiene el cierre escalonado entre 2027 y 2035, pese a presiones del sector eléctrico. Críticos denuncian que mientras Ribera y Calviño facilitan el renacimiento nuclear europeo, lo criticaron duramente en su día, cuando no ocupaban puestos dirigentes europeos.