China absorbió el 84% de las exportaciones petroleras venezolanas en 2024, según datos de PDVSA y el Ministerio de Comercio chino, en transacciones que evitaron el dólar estadounidense mediante pagos en yuanes, trueque por bienes o acuerdos bilaterales. Esta desdolarización permitió a Caracas sortear sanciones estadounidenses impuestas desde 2017, consolidando a Pekín como principal socio energético.

Venezuela exportó alrededor de 650.000 barriles diarios a China, representando la mayor parte de su producción total. Los pagos en yuanes facilitaron importaciones chinas de tecnología, alimentos y medicamentos, fortaleciendo lazos estratégicos en un contexto de aislamiento occidental.

La práctica, iniciada en 2017 tras acuerdos entre Maduro y Xi Jinping, agravó las tensiones con Washington: EE.UU. veía en estos flujos una "evasión directa" de su bloqueo financiero. Analistas de Bloomberg estiman que China ahorró hasta un 20% en precios gracias a los descuentos venezolanos, mientras Caracas accedía a mercados alternativos para adquirir productos básicos.