La Policía estadounidense asesinó a tres personas al día en 2025
El 98,2% de los asesinatos a manos de policías han resultado en la absolución de los agentes, siendo 2024 el año récord con 1.226 ejecuciones, un 18% más que en 2019.
Los registros más recientes de la base de datos de Mapping Police Violence demuestran que el aparato represivo de Washington incrementa su uso de la violencia año tras año. Según los datos recopilados por The New York Times, la policía mató al menos a 1.226 personas en 2024, lo que representa un incremento del 18% respecto a 2019, el año previo al asesinato de George Floyd.
Cada muerte policial registrada en EE.UU. durante 2025. Video: mappingpoliceviolence.us
La violencia "no letal" opera con una escala masiva y una precisión quirúrgica sobre los estratos más vulnerables. Se estima que, anualmente, la Policía ejerce violencia física contra al menos 300.000 personas, sumado a otras 200.000 que sufren amenazas o intimidación mediante la exhibición de sus armas. Respecto al impacto físico, aproximadamente 100.000 personas resultan heridas cada año producto de estas intervenciones, lo que significa que 3 de cada 10 personas sobre las que se aplica algún tipo de "fuerza" por la Policía, sufren lesiones físicas. Es significativo destacar que, el 83% de los afectados por violencia "no letal" estaban desarmados en el momento de la agresión.
Racismo policial
El sesgo racial sigue siendo una de las características intrínsecas de la violencia policial. Los ciudadanos 'afroamericanos' son asesinados a manos de la policía a una tasa de 6,7 por cada 100.000 personas, una cifra que casi triplica a la tasa de 2,5 de los ciudadanos considerados 'blancos'. Sin embargo, la brecha es aún más profunda en el uso de la fuerza en general: los datos del reporte Nationwide Use of Force Report, publicado en 2022, indican que la población 'negra' tiene una probabilidad 3,2 veces mayor de sufrir cualquier tipo de violencia física en comparación con la 'blanca'.

Esta desproporción se manifiesta incluso en "contextos de baja peligrosidad"; la mayoría de las muertes violentas se desencadenan a partir de infracciones de tráfico (9%), controles de salud mental (10%) o incidentes donde no se alegaba crimen alguno (19%). Solo una de cada tres muertes comienza con "la sospecha de algún delito violento".
"Más dinero, más porras"
El factor económico emerge como un catalizador directo de la agresividad estatal. Existe una correlación positiva entre la magnitud de los presupuestos policiales y la frecuencia del uso de la fuerza: las agencias con mayores recursos financieros reportan tasas de violencia física significativamente más altas, incluso cuando se comparan con jurisdicciones que presentan niveles de criminalidad similares.
Este fenómeno sugiere que el incremento en la inversión pública en los presupuestos destinados a la Policía no se traduce en "seguridad ciudadana", sino en una mayor capacidad operativa para ejercer violencia. Además, la persistencia de los arrestos por ofensas de "bajo nivel" (como 'vandalismo' o faltas menores) sigue siendo el principal motor de las agresiones, representando la mayoría de los casos donde se aplica fuerza y se producen detenciones posteriores.
Un ejemplo claro del creciente gasto policial en EE.UU. es ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, que es una agencia federal con un presupuesto de más de 28.000 millones de dólares en 2025. Si fuera un ejército, sería la 14ª fuerza militar del mundo.
Apoyo judicial e impunidad total
Finalmente, el blindaje judicial cierra el círculo de la violencia sistémica mediante una impunidad casi absoluta. Entre 2013 y 2025, el 98,2% de los casos de muertes causadas por la policía no han resultado en cargos criminales contra los agentes involucrados. En 2024, solo 16 oficiales fueron acusados de homicidio o asesinato, una cifra idéntica a la registrada en 2020, a pesar del aumento en el número total de víctimas.
Un caso reciente es el del policía de ICE que asesinó a Renee Nicole Good el pasado 7 de enero. Tras disparar tres veces contra la mujer desarmada dentro de su coche, el vicepresidente de Trump, JD Vance, declaró este viernes que "Ese chico está protegido bajo absoluta inmunidad, estaba haciendo su trabajo".
