Crecen las protestas en Irán
La ONG HRANA alerta de que hay 544 muertos y más de 10.000 detenidos, en medio de un corte de internet que impide verificar la veracidad de la información saliente.
Al menos 544 personas han fallecido en Irán durante las protestas contra el Gobierno que estallaron hace 15 días en las principales ciudades del país, según el último balance difundido este domingo por HRANA, una ONG con sede en Estados Unidos. La organización, que monitorea violaciones de derechos humanos en la República Islámica, cifra además en 10.681 los detenidos enviados a prisión tras su arresto, y alerta de "docenas" de posibles fallecidos adicionales en investigación. El corte total de internet impuesto por las autoridades desde hace cuatro días complica gravemente la recopilación de datos fiables.
HRANA explica el "salto" en las cifras, de 116 muertos reportados el sábado, por "la llegada de material gráfico desde depósitos de cadáveres en la región de Teherán", pese al bloqueo digital. Otras entidades manejan recuentos inferiores: el Centro para los Derechos Humanos en Irán (IHRNGO), con base en Noruega, registra 192 víctimas mortales, aunque reconoce que "algunas fuentes hablan de más de 2.000". IHRNGO confirma al menos nueve menores entre los fallecidos y denuncia que las muertes podrían multiplicarse desde el apagón nacional de internet. Medios estatales reportan detenciones masivas de "alborotadores".
Video: @EyeonPalestine (X)
El bloqueo de internet, en su cuarto día consecutivo, se presenta como herramienta clave para sofocar las movilizaciones, limitando la difusión de vídeos y testimonios. HRANA subraya que esta opacidad podría ocultar un saldo aún mayor de víctimas, especialmente en Teherán y otras urbes donde las protestas han sido más intensas.
Origen de las protestas
Las manifestaciones iniciaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán, desencadenadas por el desplome del rial, que ha perdido más del 90% de su valor en años recientes por sanciones internacionales. Lo que comenzó como quejas por la hiperinflación y la escasez de alimentos ha mutado en un movimiento de contestación generalizada contra la clase dirigente clerical.
En ciudades como Isfahán, Mashhad y Shiraz, miles han desafiado la represión policial y de los Basij, milicias progubernamentales, enfrentando gases lacrimógenos, balas de goma y fuego real.