El lunes 12 de enero, alrededor de las 16:30 horas, tres carros de combate Merkava del ejército genocida avanzaron al norte de la "zona de amortiguación", al norte del área de responsabilidad del Batallón Español (Spanbatt) de la Brigada Este de la misión UNIFIL, liderada por el general Antonio Bernal Martín. Según fuentes comfirmadas por El País, ​​​​​​​una patrulla española se desplazó al sur de la localidad de El Khiam para monitorizar la posición de los tanques, que se encontraban fuera de la zona de seguridad establecida. Inmediatamente, los vehículos israelíes efectuaron tres disparos con su cañón principal; dos impactos se registraron a 150 metros y uno a 380 metros de la patrulla, según el comunicado oficial del EMAD.​

La unidad española se replegó a una zona segura, mientras los tanques retrocedían a su base de retaguardia. Sin más incidentes, la patrulla regresó a la base ‘Miguel de Cervantes’ en Marjayoun. UNIFIL informó que sus cascos azules habían notificado previamente su actividad al ejército sionista a través de canales de enlace, y que los tanques los rastrearon con láser durante la maniobra de retirada.​

El EMAD denunció el suceso como una “acción hostil” que "pone en peligro la seguridad de los militares españoles, integrados en las fuerzas de UNIFIL que contribuyen a la paz y estabilidad en el sur de Líbano". Subrayaron la coordinación habitual con las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) y la armada genocida y clasificaron el incidente como "una seria violación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2006 para poner fin a la guerra entre Israel y Hezbolá". España mantiene unos 700 soldados en la misión, liderando el Sector Este con el Spanbatt, en un contingente total de unos 10.000 cascos azules.​

Esta no es la primera queja española. En noviembre de 2025, la ministra de Defensa, Margarita Robles, denunció un ataque similar con un tanque israelí contra una patrulla española, que el Estado genocida  justificó por "malas condiciones meteorológicas".​