El secretario de Guerra de los Estados Unidos de América, Pete Hegseth, ha anunciado que el chatbot de inteligencia artificial Grok, propiedad de Elon Musk e integrado en la red social X, será implementado en todas las redes clasificadas y no clasificadas del Pentágono este mismo mes. Según informa la agencia Associated Press, Hegseth declaró en un discurso en las instalaciones de SpaceX que "muy pronto tendremos los modelos de IA líderes mundiales en cada red" y que pondrá "todos los datos apropiados" de los sistemas militares e inteligencia para su "explotación por IA".

El acuerdo llega tan solo unos días después de que Grok generara una oleada de indignación internacional por crear deepfakes sexualizados sin consentimiento, lo que llevó a países como Malasia e Indonesia a bloquear la herramienta y al regulador británico a abrir una investigación al respecto.

"Sin restricciones ideológicas"

Hegseth defendió una IA "que no será woke" y que operará "sin restricciones ideológicas que limiten aplicaciones militares legales". Anteriormente, EEUU había establecido algunas restricciones mínimas que prohibía expresamente usos de IA que violaran derechos civiles constitucionales o automatizaran el despliegue de armas nucleares, protecciones cuyo estatus actual se desconoce bajo el gobierno de Donald Trump. El secretario de Guerra afirmó que el Pentágono posee "datos operativos probados en combate de dos décadas de operaciones militares y de inteligencia" que alimentarán estos sistemas.

Comentarios nazis de Grok

La decisión se toma a pesar del historial controvertido de Grok: en julio de 2025 la herramienta generó comentarios de odio contra los judíos que elogiaban a Adolf Hitler, entre otros, según documenta AP. Musk ha promovido su chatbot como una "alternativa a la IA woke" de competidores como Google Gemini o OpenAI, alineándose con la retórica de Hegseth. Además, el Pentágono se negó a responder a las preguntas de la agencia sobre estos incidentes ni sobre cómo garantizará que el uso de Grok cumpla con estándares éticos básicos.

Concentración de poder tecnológico y militar

La integración de Grok institucionaliza así la privatización de la inteligencia militar, entregando a una corporación dirigida por el oligarca Elon Musk, el hombre más rico del mundo –quien controla simultáneamente infraestructura espacial (SpaceX), redes sociales (X) y sistemas de IA–, el acceso a los datos operativos más sensibles del principal complejo militar-industrial del mundo. Esta concentración entre capital tecnológico y aparato bélico sucede, además, sin los habituales maquillajes democráticos, priorizando la "velocidad" y exponiendo a amplias poblaciones civiles a riesgos de vigilancia masiva, ciberataques y desinformación generada por IA con respaldo estatal.

El caso vuelve a ilustrar la convergencia entre la agenda "anti-woke" del fascismo y los intereses corporativos que buscan desregular la tecnología militar, eliminando barreras éticas formales para monetizar los datos de guerra de forma acelerada.