Una base de datos con información personal de más de 4.500 empleados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza (CBP) fue supuestamente filtrada por un denunciante del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), según confirmó el medio The Daily Beast. La filtración coincide con una ola de indignación por Renee Nicole Good, una madre de Minneapolis asesinada el 7 de enero por el agente de ICE Jonathan Ross, un caso que desató protestas en todo el país.

El movimiento “ICE List”, una plataforma autodenominada de “rendición de cuentas”, afirma haber recibido los datos directamente de un empleado del DHS. Según su fundador, Dominick Skinner, la base incluye nombres, correos laborales, números de teléfono y antecedentes profesionales de los funcionarios, incluidos alrededor de 1.800 agentes desplegados en operaciones de campo y unos 150 supervisores. De acuerdo con su análisis inicial, cerca del 80% de las personas incluidas aún trabaja en el Departamento.

“El tiroteo de Good fue la gota que colmó el vaso para muchos”, declaró Skinner, quien reside en los Países Bajos y mantiene su web fuera de la jurisdicción estadounidense. Asegura que la publicación parcial de nombres comenzará esta semana, aunque se aplicarán excepciones a ciertos perfiles, como personal médico o de asistencia infantil. También señaló que algunos agentes identificados por el sitio han renunciado tras verse incluidos en la lista, y que sus nombres fueron posteriormente retirados.

Desde el DHS, la portavoz Tricia McLaughlin condenó enérgicamente la filtración y advirtió que la exposición pública “pone en riesgo la vida de los agentes y sus familias”. Defendió el trabajo de ICE, al que describió como "esencial para arrestar terroristas, asesinos, pedófilos y delincuentes violentos”, y denunció lo que calificó de “retórica maliciosa de políticos de ciudades santuario”.

Esta es la mayor filtración conocida de datos de personal del DHS y revive tensiones internas en un aparato represivo que, desde la era Trump, ha enfrentado críticas por violaciones a derechos humanos, redadas masivas y asesinatos.