Tres activistas de Palestine Action encarcelados en el Reino Unido –Heba Muraisi, Kamran Ahmed y Lewie Chiaramello– han dado por finalizada una histórica huelga de hambre de 73, 66 y 52 días respectivamente tras lograr que el gobierno laborista de Keir Starmer cancele una licitación de 2.000 millones de libras con Elbit Systems UK, la filial británica de la mayor empresa armamentística israelí.

Según informan las organizaciones de apoyo a los jovencísimos presos políticos, la decisión gubernamental –confirmada por el diario The Times– cumple una de las “demandas clave” de los activistas propalestinos, quienes iniciaron una tenaz protesta en noviembre para denunciar el apoyo británico a Israel y las inhumanas condiciones carcelarias. Un cuarto activista, Umer Khalid, mantiene la huelga y ha anunciado que escalará a huelga de hambre y sed en diez días si no hay más avances.

Los huelguistas, que se encontraban en riesgo inminente de muerte según alertaron médicos y la organización Prisoners for Palestine (PFP), fueron encarcelados a raíz de las acciones directas contra instalaciones de Elbit Systems y la ilegalización de Palestine Action. La empresa ha sido señalada por proveer gran parte del armamento utilizado en el genocidio contra la población palestina.

"Victoria rotunda"

PFP valora la cancelación del contrato como una “victoria rotunda” y un “momento histórico”, destacando que los activistas “se han enfrentado con sus cuerpos en prisión al papel de Elbit Systems en la colonización y ocupación de Palestina”. El gobierno británico no ha dado explicaciones públicas por el momento, limitándose a afirmar que una empresa estadounidense era “una mejor candidata” para el contrato de formación militar de una década.

El giro de los acontecimientos, que supone una clara victoria política y moral del movimiento propalestino internacional, se produce tras cinco años de campaña sostenida de Palestine Action, que ha forzado el cierre de cuatro fábricas de armas en el Reino Unido mediante acciones de desobediencia civil y sabotaje. Además de la cancelación del contrato, Heba Muraisi ha conseguido revertir la política de dispersión carcelaria y será trasladada a una prisión cercana a su familia. No obstante, las otras demandas –como el cierre total de la filial británica de Elbit– permanecen intactas, por lo que los activistas mantienen la lucha.

La huelga de hambre demuestra su efectividad táctica

La victoria parcial pone sobre la mesa la eficacia de la resistencia civil decidida y la presión internacional coordinada, incluso desde dentro de las prisiones, uno de los espacios donde el Estado tiene mayor poder. A su vez, la victoria de los presos políticos británicos aporta herramientas para seguir cuestionando la complicidad de las potencias imperialistas occidentales con el genocidio en palestino.

La decisión del gobierno laborista, aunque táctica, muestra el costo político de mantener abiertas relaciones con empresas genocidas ante la movilización internacional. Sin embargo, la persistencia de Umer Khalid en huelga recuerda que la lucha continúa: la concesión es un logro táctico, pero el objetivo estratégico de desmantelar el complejo militar-industrial que sostiene la ocupación sigue vigente, y la represión judicial contra los activistas –acusados de “robo” por sus acciones– no se ha detenido.