Un documental de TV3 sobre abusos en la 'mili' dispara más de un centenar de denuncias
'Et faran un home' revela testimonios de agresiones, tortura psicológica y violaciones en los años 80 y 90, provocando 104 nuevas acusaciones y preguntas parlamentarias al Ministerio de Defensa español.
El documental Et faran un home, emitido por la cadena catalana TV3 el pasado diciembre, ha desatado una oleada de 104 nuevas denuncias por torturas, palizas y agresiones sexuales sufridas por hombres durante el servicio militar obligatorio en el Ejército español en los años 80 y 90, ya en periodo "democrático". Según informa El País, la investigación periodística de Mireia Prats y Joan Torrents recoge los testimonios de 25 hombres, diez de ellos ante las cámaras –entre ellos el escritor Antonio Muñoz Molina y el periodista Vicenç Partal–, que relatan “abusos que van más allá de las típicas novatadas”, incluyendo violencia física, psicológica y violaciones por parte de compañeros veteranos, con la permisividad de los mandos. La directora afirma que muchos “no pudieron hablar del tema en años” y equipara el fenómeno a un “me too en la mili”.
Los realizadores optaron por no incluir la réplica de militares en activo o retirados, tras constatar que las justificaciones que recibieron –“era para endurecer a la tropa”– resultaban “chapuceras”. El Ministerio de Defensa español, dirigido por Margarita Robles, sabe de la existencia del documental pero no ha contactado con las víctimas ni ha emitido una respuesta oficial al respecto, según la periodista. La investigación ha derivado también hacia la cuestión oculta de los suicidios durante la mili, “muertes” que, según Prats, “no se investigaron nunca” y que serán abordadas en una segunda parte del de la investigación periodística, que incluirá la revisión de archivos militares.
El impacto político del documental ha llevado a ERC y Junts a presentar preguntas parlamentarias exigiendo “explicaciones” al Ministerio de Defensa español por el “patrón de impunidad y negligencia” de las autoridades militares y civiles. ERC señala un “fracaso colectivo” y reclama un proceso de “reparación” para las víctimas, mientras Junts ha llevado la petición a la Comisión de Defensa del Senado. Ambos partidos pretenden elevar la presión institucional sobre un Ejército que, según critica Prats, “en democracia permitió una violencia bien trazada, entre iguales, con el beneplácito de los militares”.
El caso vuelve a exponer la continuidad de las estructuras de violencia y jerarquía brutales dentro de las Fuerzas Armadas españolas, que operaron y siguen operando con total impunidad. La avalancha de denuncias tras la emisión sugiere, además, una magnitud del problema muy superior a la documentada. Sin embargo, en medio de la creciente militarización de Europa y la vuelta del "debate público" sobre el servicio militar obligatorio, empiezan a salir a la luz las primeras pistas preliminares sobre un trauma colectivo colosal ocasionado históricamente por la conscripción militar en el Estado español silenciado por la vergüenza y el miedo ante los aparatos de Estado. La falta de investigación oficial e incluso de los más mínimos gestos formales de reparación mantiene a las víctimas silenciadas, mientras la institución militar imposibilita cualquier revisión crítica de su funcionamiento interno.