El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó este martes ante el Foro Económico Mundial de Davos que el mundo vive "una ruptura, no una transición" y llamó a las potencias medias a unirse. "El antiguo orden no va a volver. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia", declaró, según recogen sus declaraciones. Carney argumentó que "las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coacción". Subrayó que la tarea ahora es "fortalecer nuestras bases y actuar juntos".

Carney profundizó en su diagnóstico, señalando que "la ficción" de un orden internacional basado en reglas "era útil", pero "parcialmente falsa". "Los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica", explicaba. Ante el nuevo escenario inaugurado con las amenazas estadounidenses sobre Groenlandia, el primer ministro canadiense expuso la "estrategia" de su país: "fortalecimiento interno" y "diversificación de alianzas", incluyendo acuerdos con la UE, China, Qatar y negociaciones con India y el Mercosur. "No se puede vivir en la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación", sentenció.

El presidente francés Emmanuel Macron, vestido con gafas de aviador, instó a la Unión Europea a "no dudar en aplicar su mecanismo anticoerción", a la que han denominado "bazuca comercial", cuando "no somos respetados y no se respetan las reglas del juego". Sus palabras y su puesta en escena son una respuesta directa a las amenazas, las burlas y las filtraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que se han centrado personalmente en Macron y en aplicar aranceles a países europeos que se opongan a sus ambiciones sobre Groenlandia. "No debemos aceptar pasivamente la ley del más fuerte", advirtió Macron.

La tensión es especialmente palpable en la crisis por Groenlandia. Carney declaró que "Canadá apoya firmemente a Groenlandia y Dinamarca". Macron, por su parte, calificó los aranceles con los que Trump amenaza a los países opositores como "inaceptables, sobre todo si se usan para sacar una ventaja territorial". Ante las presiones, el mandatario francés pidió firmeza y calma: "Hay que mantenernos en nuestros principios, no hay que ceder a la ley del más fuerte ni a una técnica de intimidación". Ambos líderes coincidieron en Davos en que las vilipendiadas "potencias" medias construyan una "tercera vía" basada en lo que ellos denominan como "cooperación genuina".