Familias y comunidades solidarias ayudan a migrantes perseguidos en Minnesota
Voluntarios entregan comida a migrantes que se esconden, marcan los lugares de detención y acompañan en una desobediencia colectiva contra la 'Gestapo de Trump'.
Las comunidades religiosas y vecinales de Minneapolis (Minnesota) han organizado una red masiva de desobediencia civil y ayuda mutua en respuesta a una agresiva operación de inmigración que ha llevado a la detención de más de 2.400 personas. Como reportan NPR y The New York Times, la iniciativa incluye la entrega de más de 14.000 cajas de comida a familias migrantes que temen salir de sus casas, la colocación de señales fluorescentes en los puntos exactos donde agentes de la 'Gestapo de Trump' han detenido a personas, así como vigilias con cientos de personas. “Para nosotros, como latinos en Minnesota, esto es peor que el Covid”, declaró ante The New York Times el pastor Sergio Amezcua, de la iglesia Dios Habla Hoy, que coordina la logística de las entregas.
La resistencia se ha intensificado tras el asesinato de Renee Macklin Good, una activista abatida a tiros la semana pasada por un agente federal de inmigración en Minneapolis. La respuesta incluye actos simbólicos y prácticas solidarias: voluntarios siguen a los agentes de ICE por los vecindarios tocando bocinas y silbatos para alertar a la comunidad, y otros conducen a migrantes a sus trabajos para evitar el transporte público, donde se han producido detenciones. “Jesús es bastante claro sobre cuál es nuestro trabajo si elegimos seguirlo. Elegimos correr riesgos. Elegimos enfrentarnos al Imperio”, declaraba a NPR Dave Comstock, voluntario de la iglesia Our Saviour's Lutheran.
La Casa Blanca señala las "políticas tóxicas de santuario"
La Casa Blanca responsabilizó directamente a los políticos demócratas locales por la tensión, emitiendo un comunicado el 16 de enero en el que acusó a las “políticas tóxicas de ‘santuario’” de Minnesota de “incitar a la violencia” y crear un “clima de hostilidad” que, supuestamente, "pone en peligro a los agentes federales". El texto citaba declaraciones de la gobernadora Tim Walz, la alcaldesa de Minneapolis Jacob Frey y la representante Ilhan Omar, entre otros, defendiendo la limitación de la cooperación con ICE.
25.000 solicitudes de ayuda
Mientras, en las calles, la solidaridad se organiza a gran escala. El pastor Amezcua explicó al Times que su iglesia ha recibido 25.000 solicitudes de ayuda alimentaria y coordina ya a miles de voluntarios, quienes son sometidos a un proceso de verificación para evitar infiltrados trumpistas y policías. “Literalmente estamos construyendo esto sobre la marcha”, declaró la voluntaria Molly Kenny. La cobertura de NPR detalla cómo las señales que marcan las detenciones, inspiradas en las “piedras del tropiezo” (stolpersteine) que conmemoran a las víctimas del Holocausto en Alemania, son deliberadamente brillantes para destacar sobre la nieve y recordar que las detenciones ocurren “en calles residenciales, paradas de autobús y clínicas”.
Esta respuesta cristiana a la operación de ICE en Minnesota ha hecho visible una profunda fractura dentro de las comunidades de fe en Estados Unidos, divididas entre un sector abiertamente reaccionario que apoya las políticas migratorias racistas de línea dura y un amplio movimiento progresista que las denuncia como una traición a los principios del evangelio. Incluso figuras que en un principio se define a sí mismas como conservadoras, declaran sentirse "traicionados por Donald Trump" ante lo que califican de "racismo en nombre del patriotismo", lo que muestra que las políticas migratorias fascistas no solo generan terror, sino que alteran el panorama político en varios sentidos y reconfiguran las alianzas políticas. Cientos de feligreses y líderes religiosos de las comunidades están asumiendo riesgos concretos —como seguir a agentes federales o entregar ayuda bajo vigilancia— para practicar una solidaridad que consideran "mandato divino", desobedeciendo abiertamente la autoridad en lo que entienden como un imperativo moral superior.