El colegio de Lestelle-Betharram, en el municipio francés del Bearn, cerrará sus puertas al finalizar el curso escolar de este año, anunció el presidente de la federación de colegios católicos de Francia, Pierre-Vincent Gueret. El cierre se produce tras más de 200 denuncias de exalumnos que relatan haber sufrido agresiones sexuales y violencia física en el centro entre mediados del siglo XX y la década de 2010.

Con muchos casos aún por aclarar, Gueret declaró a RLT que “es hora de enterrar el nombre de Betharram” y consideró que en el colegio “no se pueden llevar a cabo proyectos positivos”, proponiendo el traslado de los estudiantes a Igon, localidad cercana.

El cierre aún requiere la ratificación del Vaticano, que gestiona la congregación de Betharram. Algunas de las víctimas que presentaron denuncias han aplaudido la decisión, que llega tras la divulgación de numerosos casos de agresión sexual y violencia que habían permanecido ocultos durante años.

Las denuncias motivaron la creación de una comisión de investigación en la Asamblea Nacional francesa para examinar la violencia en las escuelas y llevaron a que se solicitara la dimisión del ex primer ministro François Bayrou, que anteriormente fue ministro de Educación. El político negó haber sido informado de los hechos mientras desempeñaba el cargo educativo, aunque un informe de Mediapart y testimonios posteriores aseguraron que sí conocía los abusos, lo que llevó a diputados de La Francia Insumisa, ecologistas y el Partido Socialista a exigir su dimisión y acusarlo de “mentir”.

El caso de Betharram se suma a otros escándalos de abusos en instituciones educativas católicas en el Estado francés, lo que abre un debate público incómodo sobre la responsabilidad de la Iglesia y la protección de los menores.