El Estado de Israel ha anunciado la reapertura "limitada y controlada" del paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, para este domingo, tras casi dos años de cierre total. Según informó el organismo militar de la ocupación COGAT a The Associated Press, se permitirá un "movimiento limitado de personas solamente", bajo examen de la entidad sionista y Egipto, supervisado por agentes de la Unión Europea.

El paso, cerrado desde que los genocidas lo tomaron militarmente en mayo de 2024, se abrirá inicialmente para permitir la salida de 50 evacuados médicos y la entrada de 50 palestinos que huyeron durante el genocidio, según un funcionario israelí anónimo citado por la agencia. La medida se produce tras la recuperación de los restos del último prisionero israelí enterrado entre escombros, un hecho que, según el comunicado oficial, "despejó el camino" para la reapertura.

La decisión responde a la segunda fase del acuerdo de alto el fuego "mediado" por Estados Unidos. El sistema sanitario gazatí, diezmado tras años de ofensiva y bloqueo criminal, tiene a más de 18.000 pacientes que necesitan tratamiento inmediato en el extranjero, según el Ministerio de Sanidad local. Antes de la del genocidio descarnado que dio comienzo en 2023, Rafah era la principal vía de entrada y salida de personas y bienes para los 2,3 millones de habitantes del enclave.

La reapertura, sin embargo, mantiene el control militar de la ocupación sobre la circulación de personas y mercancías. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha dejado claro que el control de Rafah será "un punto clave de influencia" para el Estado de Israel, condicionando cualquier "reconstrucción" futura a la "desmilitarización" de Gaza, es decir, al desarme de Hamas. El paso seguirá siendo, en la práctica, un corredor vigilado por las fuerzas de ocupación y sus aliados imperialistas.