Del 'Decreto Kennedy' al estrangulamiento petrolero de Trump: 64 años de bloqueo contra Cuba
El 3 de febrero de 1962, el entonces presidente de EE.UU., John F. Kennedy, ordenó el bloqueo total contra Cuba, una política que sigue marcando la vida económica y social de la isla.
Este 3 de febrero se cumplieron 64 años desde que el presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy, firmara la Proclama Presidencial 3447 que decretó el bloqueo económico, comercial y financiero total contra Cuba. La orden, basada en la Sección 620(a) de la Ley de Ayuda Exterior de 1961, entró en vigor el 7 de febrero de 1962 y prohibió el comercio entre ambos países, delegando su aplicación en los departamentos del Tesoro y de Comercio de EE.UU., según recoge la cronología oficial de los documentos del Gobierno estadounidense.
La medida fue decretada oficialmente el 3 de febrero de 1962 y entró en vigor cuatro días después, el 7 de febrero. Desde entonces, el bloqueo ha definido la política de Washington hacia la isla y se ha mantenido ininterrumpidamente durante seis décadas, reforzado por normativas como la Ley Torricelli (1992) y la Ley Helms-Burton (1996), que ampliaron su carácter extraterritorial y penalizan a empresas y países terceros que mantengan relaciones económicas con Cuba. Según el Gobierno cubano, esta política constituye “el sistema de medidas coercitivas unilaterales más prolongado y abarcador jamás aplicado contra nación alguna”, una caracterización respaldada casi unánimemente por las resoluciones aprobadas durante más de 30 años consecutivos por la Asamblea General de Naciones Unidas.
Un acto de guerra económica
El cerco económico se extiende a todos los ámbitos de la vida económica y social, afectando al acceso a medicamentos, combustibles, repuestos industriales, materiales escolares, transporte público y al sistema electroenergético nacional. Por ello, las autoridades cubanas denuncian que el bloqueo constituye un acto de guerra económica y una violación sistemática del llamado "derecho internacional" y de los derechos del pueblo cubano.
Por si esto fuera poco, la inclusión de Cuba en la lista unilateral del Departamento de Estado de países supuestamente "patrocinadores del terrorismo" ha intensificado la persecución financiera, pese a que dicha designación “podría revertirse con una sola firma”, según recoge Presidencia de Cuba en declaraciones oficiales difundidas este 3 de febrero.
El bloqueo en la era Trump
En enero de 2026, el Gobierno cubano condenó una nueva escalada del bloqueo económico tras una orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald Trump, anunciada el 29 de enero, que declara una “emergencia nacional” para imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba. En una declaración oficial, La Habana denunció que esta medida permite a Estados Unidos “dictar a Estados soberanos con qué naciones pueden comerciar”, y reiteró que el bloqueo no es un asunto bilateral, sino una política unilateral con efectos extraterritoriales.
Varios países, organizaciones sociales y movimientos de solidaridad continúan exigiendo el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo. También dentro de Estados Unidos crecen las voces que cuestionan una política considerada obsoleta, ineficaz y contraria a los principios del "derecho internacional". En cambio, Washington sigue manteniendo el bloqueo 64 años después de su imposición, suponiendo el principal obstáculo externo para el desarrollo de Cuba. Desde la isla se insiste en que, pese a las dificultades, no ha logrado su objetivo político fundamental: doblegar la voluntad de un pueblo decidido a no arrodillarse ante EE.UU.