Condena a ocho años de prisión a activista antifascista en Hungría
Condenan a Maja T., de 25 años, por ataques a neonazis en Budapest tras un juicio político y denuncias de condiciones carcelarias inhumanas.
El tribunal regional de Budapest condenó a Maja T., activista antifascista de Jena (Alemania), a ocho años de prisión por "lesiones graves y participación en una organización criminal" tras un ataque a nueve neonazis durante la marcha fascista anual Day of Honor en febrero de 2023. La fiscalía había solicitado 24 años como medida disuasoria. La sentencia, recuerda DW, todavía puede apelarse.
Maja T. sufrió una extradición ilegal desde Alemania en 2024, según el Tribunal Constitucional Federal alemán, que señaló que las autoridades húngaras ni siquiera garantizaron un trato humano ni supervisión adecuada. En febrero de 2025, realizó sus primeras declaraciones ante el jurado con grilletes en las manos y en las piernas. Durante la detención, permaneció en aislamiento, bajo vigilancia constante, en celdas insalubres y con contacto humano restringido. En junio de 2025 inició una huelga de hambre de 40 días para exigir mejoras, denunciando plagas de insectos, temperaturas extremas y falta de luz y ventilación.
La condena se produce en un contexto de represión de militantes antifascistas y de leyes contra personas LGBTQ+ en Hungría. Bajo Viktor Orbán, siguiendo los pasos de Donald Trump, las autoridades húngaras han insinuado que los grupos antifascistas podrían ser considerados "organización terroristas". Mientras Maja y sus compañeros enfrentan largos procesos y condiciones carcelarias extremas, las marchas neonazis continúan gozando de una impunidad total, reforzando el control político sobre la opinión pública legítima y la movilización electoral para las elecciones parlamentarias de abril.
El caso sigue una tendencia de criminalización sistemática del antifascismo en Europa del Este, donde otros militantes han sido arrestados en condiciones similares. Organizaciones de derechos humanos denuncian detención prolongada, aislamiento y trato degradante, mientras los gobiernos protegen de facto a grupos fascistas. Movimientos antifascistas en Alemania y otros países de Europa exigen la liberación de Maja y el cese de prácticas que vulneran las libertades políticas elementales.