El propietario de The Washington Post, el oligarca Jeff Bezos, ha ordenado despedir a un tercio de la plantilla del periódico en una purga masiva que ha eliminado secciones enteras y ha dejado en la calle a decenas de trabajadores. Según informó la agencia AP, los recortes, anunciados este miércoles por el director ejecutivo Matt Murray, suponen la liquidación del departamento de deportes, el cierre de varias corresponsalías extranjeras –incluida toda la red de periodistas en Oriente Medio– y el fin del suplemento literario Book World.

Murray justificó la medida como "necesaria para poner al medio en una posición más sólida" ante los cambios tecnológicos, admitiendo que "no podemos ser todo para todos". Sin embargo, el exeditor ejecutivo Martin Baron, que dirigió el periódico bajo la propiedad inicial de Bezos, condenó la decisión y la calificó de "estudio de caso de autodestrucción de marca instantánea e infligida por uno mismo". En un escrito, Baron incluso acusó a Bezos de "traicionar los valores que se suponía que debía defender" y de reconfigurar la línea editorial para "congraciarse de manera enfermiza con Trump".

Los despidos representan un golpe histórico a un medio que fue clave en la investigación del caso Watergate y que era considerado un pilar del periodismo de investigación en Estados Unidos. La excongresista Nancy Pelosi denunció que los recortes son "parte de un patrón reprensible más amplio en el que las decisiones corporativas están vaciando las redacciones en todo el país", advirtiendo que "cuando las redacciones se debilitan, nuestra república se debilita".

La estrategia de Bezos contrasta con la de su principal empresa competidora, The New York Times, que ha duplicado su plantilla en la última década con inversiones en nuevos formatos digitales. El hundimiento planificado del Post evidencia el modelo de gestión basado en el extractivismo financiero: una vez adquirido el prestigio simbólico de un medio histórico, el capital lo desmonta, precariza y reorienta hacia un producto comercial ajustado a los intereses políticos y corporativos de su propietario.