Cuatro exdirigentes del PNV están cumpliendo penas de prisión por el caso De Miguel, pero tres de ellos ya se encuentran en la calle, bajo control telemático. En esas condiciones están, concretamente, Aitor Telleria, Koldo Otxandiano y Xabier Sánchez, pese a que todavía no han cumplido ni siquiera la mitad de sus condenas. El propio Alfredo de Miguel es el único que debe pasar la noche en prisión, aunque él también se encuentra ya en situación de semilibertad, tras haber obtenido recientemente el tercer grado.

Según ha informado elDiario.es, en la mayoría de los casos el tercer grado ha sido concedido a los jeltzales en contra del criterio de la Junta de Tratamiento Penitenciario. Dicha junta solo vio con buenos ojos la concesión del tercer grado en el caso de Otxandiano, dando importancia a su “proceso de reinserción”. En los casos de De Miguel, Telleria y Sánchez, la Junta de Tratamiento se mostró contraria a su acceso a la semilibertad, pero los terceros grados les fueron concedidos tras prosperar sus recursos judiciales.

"Movimientos poco habituales"

De acuerdo con fuentes expertas citadas por elDiario.es, este tipo de movimientos son “poco habituales”, teniendo en cuenta que aún han cumplido solo una parte muy pequeña de sus condenas. En 2019, la Audiencia Provincial de Araba impuso a De Miguel una pena de doce años y cuatro meses; a Otxandiano, siete años y seis meses; a Sánchez, siete años y un mes; y a Telleria, cinco años y un mes. En total, fueron quince las personas condenadas, pero solo cuatro ingresaron en prisión.

Sánchez ingresó en prisión en mayo de 2023 y obtuvo el tercer grado en septiembre de 2025. Los otros tres, en cambio, entraron en la cárcel en julio de 2023 y recibieron el tercer grado a comienzos de este año. Desde 2021, las prisiones de la Comunidad Autónoma Vasca están bajo competencia del Gobierno Vasco. No obstante, la portavoz del Ejecutivo, Maria Ubarretxena, afirmó la semana pasada que se trata de decisiones “judiciales”, no del Gobierno.

La mayor trama de corrupción del PNV

El caso De Miguel ha sido hasta ahora el mayor caso de corrupción del PNV. La investigación comenzó en 2009, en 2010 fueron detenidos varios políticos jeltzales implicados en el caso y el juicio se celebró en 2018. En torno al PNV de Araba se creó una red para el cobro de comisiones ilegales a través de adjudicaciones públicas, utilizando para ello las instituciones que gobernaban y la estructura territorial del partido. Esta red de corrupción fue dirigida por Alfredo de Miguel, uno de los principales cabecillas del PNV en Araba y exdiputado foral de Administración Local de la Diputación Foral de Araba.