El partido Movimiento Sumar, cuya líder es la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y que carece de una estructura militante consolidada, quiere que sea la propia Díaz quien encabece la candidatura de la nueva alianza de izquierdas en las próximas elecciones generales. Así lo afirmó la portavoz del grupo en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, según informa la agencia EFE, al declarar que Díaz es "la referente natural del espacio" a la izquierda del PSOE. Esta declaración se produce a pocos días del acto de presentación, el 21 de febrero, de la confluencia que preparan Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comunes de cara a los próximos comicios.

Sin embargo, la apuesta unívoca de Sumar por Díaz contrasta con la respuesta ambigua de sus socios de coalición. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, apostó públicamente este martes por "un nuevo liderazgo en la izquierda". Maíllo pidió "amplias dosis de generosidad" a los dirigentes actuales y señaló que, en este proceso, "no descarto a nadie, como tampoco digo que tengan que ser los mismos que hemos sido siempre". Posteriormente, en declaraciones a Europa Press, matizó que "nadie debe dar un paso al lado", pero reiteró que ahora "no toca hablar de quién va a liderar".

La iniciativa de confluencia se lanza en un contexto de debilidad orgánica patente de Movimiento Sumar y todo el espacio de la izquierda confederal. Sin embargo, Sumar tiene la particularidad de que es una formación de creación reciente que no ha logrado construir una base social militante comparable a la de sus socios, una contradicción que ya ha generado fricciones locales con IU. Esta realidad contrasta con la voluntad declarada por las cuatro formaciones de construir un espacio "sólido y confiable" que promete trabajar "desde la organización y la movilización en la calle". El acto del próximo día 21 será el primer paso de un proyecto que busca "reactualizar y renovar un contrato social", en palabras de Maíllo.

El proyecto también nace con la ausencia de Podemos, cuya secretaria general, Ione Belarra, ratificó a EFE su rechazo a ir en coalición con Sumar, aunque tendió la mano a IU. Este veto cruzado muestra las tensiones no resueltas en la izquierda confederal y subraya la naturaleza incierta de la nueva plataforma planteada por varias formaciones. Una coalición que vuelve a querer presentarse como una "alternativa creíble", pero dependiente de una formación cuya única "fuerza" reside en su peso institucional en el Gobierno español, sin apenas implantación territorial y militante, y cuya carta principal es un liderazgo desgastado y señalado como personalista.