Cuatro días después de los incidentes de Lyon, que costaron la vida al joven fascista Quentin Deranque de 23 años, nuevas pruebas desmienten gráficamente la versión difundida por los medios y asumida por la fiscalía. Un testigo presencial y un vídeo exclusivo difundido por Contre Attaque revelan que fue un grupo de unos veinte fascistas encapuchados y armados con barras metálicas, muletas, bengalas y gases el que tendió una emboscada y cargó contra un grupo de antifascistas en el cruce de la calle Victor Lagrange. Las imágenes muestran a los fascistas claramente organizados, pertrechados para el combate, mientras que el relato oficial los presentaba como "víctimas indefensas de una agresión gratuita".

El testigo, que presenció los hechos, describe cómo los fascistas estaban "posicionados en las dos esquinas de la calle, armados y encapuchados". "Eran unos veinte y cargaron con cascos de moto, muletas, paraguas y gases. Usaron una bengala incandescente para quemar a sus adversarios", relata. Este extremo coincide con el testimonio de una vecina recogido por Mediapart, que mencionó el lanzamiento de un "fumígeno" durante la pelea. La refriega duró más de cinco minutos y dejó varios heridos entre los antifascistas antes de que los gritos de los viandantes dispersaran a los grupos.

Según France Info, un vecino ha revelado que Quentin Deranque, en lugar de ser una "víctima inocente atacada por sorpresa", como trata de presentarlo la extrema derecha, formaba parte del grupo agresor y, tras la reyerta, se negó a ser atendido por los servicios médicos. Este detalle crucial, omitido sistemáticamente por la prensa, contradice la narrativa construida en los últimos días que presentaba al joven como un "católico, amante de la filsofía y no violento asesinado a sangre fría por los antifascistas". La fiscalía de Lyon, la clase política de izquierda y derecha y los principales medios de comunicación habían repetido sin matices esta versión, contribuyendo a una campaña de criminalización del antifascismo militante.

La revelación de que los fascistas actuaron como un grupo organizado y pertrechado con armas blancas, y no como "víctimas indefensas", invierte por completo la lectura política de los hechos. Mientras el fascismo y sus altavoces mediáticos exigen medidas excepcionales contra los antifascistas y anuncian una cercería en las calles, resulta que los verdaderos responsables de la escalada violenta eran quienes ahora se presentan como "mártires".

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