El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, llegó a Ginebra (Suiza) a comienzos de la semana para la segunda ronda de conversaciones nucleares con Estados Unidos, que se celebra este martes. Araqchi se reunió el lunes con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para abordar la cooperación técnica y la situación de las instalaciones nucleares bombardeadas por EE.UU. e Israel durante la guerra de doce días el pasado junio. "Estoy en Ginebra con ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo. Lo que no está sobre la mesa: la sumisión ante las amenazas", escribió el jefe de la diplomacia iraní en X.

Mientras los diplomáticos negocian, la tensión militar no cesa sobre el terreno. El Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (IRGC) inició este lunes maniobras en el Estrecho de Ormuz bautizadas como "Control Inteligente del Estrecho", destinadas a probar la preparación de sus unidades navales para proteger esa vía estratégica, por donde circula el 20% del petróleo mundial. Los ejercicios coinciden con el refuerzo del despliegue estadounidense en la región, que incluye un segundo portaaviones y el envío de más buques de guerra y aviones. El presidente Donald Trump ha llegado a afirmar que un "cambio de régimen" en Irán sería "lo mejor que podría pasar".

Las posiciones negociadoras siguen muy alejadas por el momento. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró desde Hungría que alcanzar un acuerdo será "difícil" porque "estamos lidiando con clérigos chiíes radicales que toman decisiones teológicas, no geopolíticas". Sin embargo, Washington pretende ampliar el diálogo a cuestiones no nucleares, como el programa de misiles balísiticos, que Teherán considera una "línea roja" no negociable. Además, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, elevó aún más la presión al exigir este domingo el desmantelamiento completo de la infraestructura nuclear iraní: "Todo el material enriquecido debe salir de Irán. No debe haber capacidad de enriquecimiento, no detener el proceso sino desmantelar los equipos".

Irán se muestra dispuesto a discutir límites a su programa atómico a cambio del levantamiento de sanciones, pero rechaza la exigencia de cero enriquecimiento. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, aseguró que la posición de Washington "se ha movido hacia una más realista", aunque Rubio matizó que cualquier acuerdo "será muy abierto y acogedor, pero no quiero exagerar". La OIEA reclama desde hace meses acceso a las instalaciones de Natanz, Fordow e Isfahan, bombardeadas en junio, y exige explicaciones sobre el paradero de 440 kilos de uranio altamente enriquecido. Teherán advierte del riesgo de radiación y exige un protocolo oficial para inspeccionar los escombros. En Suiza también se discute esta semana sobre Ucrania, pero ninguna de las dos vías diplomáticas ofrece visos de avance inmediato.