Israel recorta la atención psicológica militar con los suicidios en el Ejército disparados
Las muertes autoinfligidas alcanzan su cifra más alta en 15 años entre soldados en activo y reservistas del ejército genocida tras la guerra contra Irán y las masacres en Gaza y el Líbano.
El Ejército de Israel (IDF) enfrenta una crisis de salud mental grave que las autoridades militares no logran contener. Según datos revelados por el diario sionista liberal Haaretz, al menos diez soldados en servicio activo se han quitado la vida en lo que va de año, seis de ellos solo durante el mes de abril. A estas cifras se suman tres reservistas que se suicidaron este mes tras finalizar su despliegue y dos agentes de policía. La tendencia al alza comenzó tras el 7 de octubre, pero ha alcanzado niveles críticos: en 2024, 21 soldados se suicidaron, y el total del año pasado llegó a 22, la cifra más alta en los últimos 15 años.
A pesar de que el presupuesto militar aumentó tras el inicio de la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero, el mando militar decidió recortar los programas de apoyo profesional. En febrero, el Ejército canceló las jornadas de acompañamiento psicológico obligatorio para reservistas antes de su regreso a la vida civil, y aunque las ha restablecido parcialmente, soldados desplegados en la frontera norte y Cisjordania denuncian haber sido licenciados sin ver a ningún profesional. "Gastan miles de millones en municiones e interceptores, ¿y ahorran dinero en esto?", criticó uno de los militares afectados en declaraciones recogidas por el medio israelí.
La presión de los mandos sobre la tropa agrava el riesgo para los soldados que presentan traumas derivados de los crímenes de guerra que cometen. Algunos sectores del mundo marcial israelí denuncian que los comandantes presionan a soldados con trastorno de estrés postraumático (TEPT) para que se reincorporen al servicio bajo amenaza de arresto, alegando la falta de personal en las brigadas de combate. Otros oficiales bloquean directamente el acceso a tratamientos por visiones "anticuadas" sobre la salud mental. Un exjefe de la rama clínica de salud mental de las IDF alertó de que el sistema "ha ignorado señales de advertencia claras en varios de los fallecidos".
Entre los fallecidos en abril se encuentran un miembro de la unidad de élite Shaldag, que participó en operaciones en Gaza, y un soldado de inteligencia expuesto de forma continuada a información sobre los ataques y sus resultados. Otros casos, como el de un teniente coronel de carrera, se atribuyen al acoso del sistema militar tras negarse este a financiar sus tratamientos médicos y al endeudamiento acumulado. "Su sangre está en manos de las IDF", declaró un allegado del oficial.
La respuesta oficial del Ejército de Israel se limita a afirmar que el sistema de salud mental "se ha ampliado significativamente" y que cada caso se investiga para "aprender lecciones". No obstante, los datos del Ministerio de Defensa y del propio IDF reconocen que el número de casos de problemas de salud mental entre las fuerzas coloniales aumentó un 30% desde 2023. Ante la insuficiencia de la respuesta pública, varias unidades de élite han comenzado a financiar sus propias sesiones de "apoyo psicológico" mediante donaciones privadas, evidenciando los problemas internos de la tropa y las prioridades presupuestarias de la cúpula militar.