El Senado de los Estados Unidos, controlado por el Partido Republicano, bloqueó este martes una resolución que buscaba obligar al presidente Donald Trump a obtener la autorización del Congreso antes de iniciar cualquier acción militar contra Cuba. Con una votación de 51 contra 47, que siguió casi estrictamente las líneas partidistas, la cámara frenó la medida mediante un recurso procedimental, según informa US News.

La decisión se produce en medio de una escalada bélica de EEUU en la región y tras la agresión de fuerzas estadounidenses contra Venezuela que se saldó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, además de la guerra abierta contra Irán que Washington mantiene junto a Israel desde el pasado 28 de febrero.

"Si alguien hiciera lo mismo a EEUU, lo consideraríamos un acto de guerra"

El senador republicano Rick Scott, representante de los intereses del sector más reaccionario de Florida, fue el encargado de detener la resolución argumentando que una votación sobre poderes de guerra "no es apropiada" porque Trump "aún no ha desplegado tropas terrestres en la isla". Sin embargo, el senador demócrata Tim Kaine, principal promotor de la medida de freno, denunció que las operaciones actuales de las fuerzas armadas para detener los envíos de combustible hacia Cuba ya constituyen una agresión militar. "Si alguien hiciera a Estados Unidos lo que nosotros le estamos haciendo a Cuba, definitivamente lo consideraríamos un acto de guerra", manifestó Kaine durante su intervención en el Senado.

El amparo legislativo a la discrecionalidad del presidente refuerza la estrategia de presión imperialista sobre el Caribe, después de que el propio Trump declarara de forma amenazante que "Cuba es la siguiente". Aunque el Ejecutivo no ha detallado sus planes operativos, justifica sus acciones bajo la premisa de que el Gobierno cubano está "al borde del colapso". Por su parte, la Casa Blanca sostiene que las decisiones de Trump se sitúan "dentro de sus derechos y obligaciones como comandante en jefe" para "proteger los intereses estratégicos del país", evitando cualquier control parlamentario sobre las operaciones de corto plazo.

Este nuevo rechazo en el Senado confirma la incapacidad de la oposición legislativa "progresista" para frenar la política de expansión militar de la actual administración. Los republicanos, que mantienen mayorías ajustadas tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, han votado sistemáticamente en contra de estas resoluciones, acusando a los demócratas de intentar "debilitar" la figura presidencial. Mientras el aparato jurídico de Washington permite que el gasto militar y la agresión externa sigan su curso sin trabas, la isla continúa bajo un asedio naval parcial que busca quitarle sus recursos energéticos y asfixiar su economía.