La formación neonazi Alternativa para Alemania (AfD) ha incluido en su programa de gobierno para las elecciones estatales de septiembre una ofensiva directa contra la memoria histórica y la reparación de las víctimas del nazismo. El partido, que lidera las encuestas en la región, pretende eliminar toda partida presupuestaria destinada a la "investigación de procedencia", el proceso científico que permite identificar las obras de arte que el Estado nazi y parte de la población alemana saquearon sistemáticamente a la población judía entre 1933 y 1945. Bajo el lema "¡No más dinero para la llamada investigación de procedencia!", la formación busca desmantelar el apoyo financiero al Centro Alemán de Pérdidas Culturales de Magdeburgo, según revela el diario Frankfurter Allgemeine.

La medida afectaría directamente a proyectos de restitución que actualmente intentan devolver a sus legítimos dueños objetos expropiados por la fuerza. En un proyecto piloto desarrollado en Sajonia-Anhalt, los investigadores localizaron 176 objetos sospechosos de haber sido robados a familias judías, incluyendo documentos antiguos, objetos rituales y piezas de la vida cotidiana que se encuentran en museos de pequeñas localidades como Ballenstedt o Wernigerode. Para la AfD, esta labor de justicia histórica "no tiene justificación" y "solo sirve para el mantenimiento artificial de un sentido de culpa que finalmente deberíamos dejar".

En lugar de financiar la aclaración del paradero de las 600.000 obras de arte robadas en Europa durante el nazismo, el programa revisionista de la AfD propone desviar esos recursos públicos hacia el ensalzamiento del "pasado militar alemán". El partido propone que los "monumentos de guerra" sean atendidos y que los soldados caídos, incluidos aquellos que lucharon por el régimen nazi, sean honrados con monumentos conmemorativos como "una primera señal del giro patriótico". Esta propuesta supone una ruptura con los principios internacionales de Washington de 1998, mediante los cuales Alemania se comprometió a "buscar soluciones justas para las víctimas del expolio y sus descendientes".

La comunidad científica y las instituciones culturales han reaccionado con alarma ante lo que consideran un intento de borrado de la responsabilidad social del Estado y revisionismo histórico. Wiebke Ahrndt, presidenta de la Asociación de Museos Alemanes, ha defendido en declaraciones al Frankfurter Allgemeine que la investigación de la procedencia es una "tarea original de los museos" y la única vía para cumplir con la transparencia. Ahrndt sostiene que, en las instituciones públicas, "la injusticia histórica debe ser nombrada y tratada", frente a la retórica filonazi que apuesta por rehabilitar de los símbolos genocidas.