Los jefes militares de Reino Unido y Alemania piden “decisiones difíciles” para financiar el rearme
Los máximos mandos justifican acelerar el gasto militar ante la "amenaza rusa", mientras los gobiernos preparan recortes en servicios públicos para cumplir con el 5% del PIB que exige la OTAN.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, Air Chief Marshal Sir Richard Knighton, y su homólogo alemán, el general Carsten Breuer, publicaron un artículo este domingo en el diario británico The Guardian para defender el incremento "sostenido" del gasto militar en Europa. Bajo el argumento de que la "seguridad es más incierta que en décadas", los altos cargos instan a la población a asumir "difíciles decisiones" sobre el destino del dinero público, en un momento en que ambos países enfrentan presiones sobre sus sistemas de salud y educación.
Knighton y Breuer afirman escribir "como voces de una Europa que debe ahora confrontar verdades incómodas sobre su seguridad". Según su diagnóstico, la "postura militar de Rusia se ha desplazado decisivamente hacia el oeste", lo que, a su juicio, justificaría el "compromiso" de la OTAN, alcanzado en la cumbre de La Haya de 2025, de destinar el 5% del PIB a gasto militar antes de 2035. Los jefes del Estado Mayor en Reino Unido y Alemania reconocen que esto "requiere decisiones difíciles y priorización en el gasto público", aunque el texto no menciona qué partidas se verán afectadas por esta "reasignación" de fondos.
El texto detalla los planes de rearme en marcha, presentándolos como una respuesta inevitable. En Reino Unido, señalan, se están construyendo "al menos seis fábricas de municiones" para garantizar un suministro "siempre activo". Por su parte, Alemania ha modificado su constitución para "liberar" financiación "esencialmente sin restricciones" para gasto militar, ha empezado a adquirir "varios miles de vehículos blindados" y mantendrá una brigada de combate permanente en su flanco este. A esto se suma la iniciativa de la Unión Europea Security Action for Europe (Safe), que inyectará 150.000 millones de euros para fortalecer la base industrial del sector.
Los jefes militares concluyen su alegato apelando a una "dimensión moral" y a un enfoque de "toda la sociedad". Defienden que "el rearme no es belicismo, sino la acción responsable de naciones decididas a proteger a su población y preservar la paz", sentenciando que "la fuerza disuade la agresión. La debilidad la invita". En este llamamiento, piden una conversación "honesta" con la población, ya que las cuestiones militares, argumentan, "no puede ser competencia exclusiva del personal uniformado", un discurso que muestra indicios de militarización social y un inusual pronunciamiento público de la cúpula militar en activo, que tradicionalmente se reserva sus opiniones. En mitad de un gran plan de rearme que trasladará ingentes recursos públicos hacia la industria armamentística, la élite militar y política parecen querer implicar al conjunto de la sociedad en las cuestiones militares, mientras los militares empiezan a inmiscuirse en cuestiones de orden político.