A la CIA “pareció gustarle el plan” de la voladura del Nord Stream en 2022, según Der Spiegel
El diario alemán asegura que agentes estadounidenses se reunieron en Kiev con los comandos ucranianos que preparaban el ataque y solo lo intentaron frenar tras una filtración.
El diario alemán Der Spiegel ha revelado que agentes de la CIA mantuvieron encuentros en primavera de 2022 con los comandos ucranianos que planeaban la voladura de los gasoductos Nord Stream, y que en esas reuniones los estadounidenses no solo conocieron los detalles del plan sino que llegaron a dar señales de apoyo. Según testigos ucranianos citados por la publicación, durante los encuentros celebrados en el distrito de Podil en Kiev, los agentes de la CIA "parecían gustarles el plan" y dieron luz verde a los saboteadores, llegando incluso a discutir detalles técnicos de la operación. Der Spiegel afirma que solo meses después, en verano de 2022, Washington "cambió de postura" y "advirtió a Ucrania de que no siguiera adelante, sin éxito".
Los comandos implicados pertenecían a un círculo de operaciones especiales que había colaborado estrechamente con la CIA desde 2014, tras la revolución de colores y el golpe de Estado del Euromaidán. El considerado cerebro de la operación, Roman Chervinsky, formó parte de una unidad de élite de los servicios ucranianos cofundada por la agencia estadounidense. El comando, que bautizó la operación como Diámetro, llegó a presentar el plan en varias reuniones con la CIA durante la primavera de 2022. En aquel momento, según las fuentes, los estadounidenses no solo no se opusieron, sino que dieron a entender que podrían incluso financiarla.
El ataque se ejecutó finalmente en septiembre de 2022, después de que los servicios de inteligencia militares de Países Bajos (MIVD) detectaran el plan y alertaran a la CIA y al BND alemán. La CIA trasladó la advertencia a Berlín, pero los alemanes la desestimaron porque la fecha que incluía ya había pasado sin que ocurriera nada. Pero vaya si ocurrió: los saboteadores habían pospuesto la operación. La sede de la CIA en Kiev habría intentado entonces, siempre de acuerdo con Der Spiegel, "paralizar el plan", acudiendo a la oficina presidencial ucraniana, pero ya habría sido en vano. El comando encontró un financiador privado ucraniano que cubrió los 300.000 dólares del coste y alquiló el velero Andrómeda en el puerto alemán de Warnemünde.
La CIA ha negado "rotundamente" la información en un comunicado en el que la califica de "completamente y absolutamente falsa", sin precisar qué aspectos concretos son inexactos. Der Spiegel, que conoce a sus fuentes ucranianas desde hace años y afirma que siempre han resultado fiables, ha decidido publicar la investigación pese al "desmentido" de la agencia estadounidense. El caso adquiere especial relevancia porque el principal sospechoso en la causa que instruye la justicia alemana, el ucraniano Serhiy K., se encuentra en prisión preventiva en Hamburgo y el Tribunal Supremo alemán ha considerado "altamente probable" que la operación fuera dirigida por el Estado ucraniano, sin mencionar otros actores.
as revelaciones sitúan ahora a la CIA en el centro de una trama que dinamitó la infraestructura energética de un aliado europeo y plantean serios interrogantes sobre el grado de implicación y conocimiento de Washington, cuyos agentes, lejos de impedir el sabotaje, habrían alentado inicialmente a sus autores.