La “Junta de la Paz” se presenta su plan colonial de 7.000 millones
La cumbre en Washington reúne a más de 40 países que prometen fondos y tropas para Gaza, mientras Israel sigue violando la tregua y los palestinos denuncian su exclusión del organismo.
El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, presidió este jueves en Washington la cumbre inaugural de su autodenominada "Junta de la Paz", un organismo creado para "gestionar la reconstrucción de Gaza" y "la resolución de conflictos globales", al margen de Naciones Unidas. Durante el encuentro, Trump ha asegurado que "la guerra en Gaza ha terminado" a pesar de que las fuerzas israelíes han violado el alto el fuego en más de 1.600 ocasiones desde octubre y han asesinado a más de 600 palestinos, según datos de la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza recogidos por Al Jazeera. El mandatario ha afirmado que Hamas "entregará sus armas" y, en caso contrario, serán "recibidos con dureza", ignorando por completo el papel genocida de Israel en la destrucción del enclave y la ausencia de representación palestina en la junta.
Más de cuarenta países han asistido a la cita, entre ellos varios países del Sur Global y potencias regionales pequeñas y medias, en la que se han comprometido unos 7.000 millones de dólares para la "reconstrucción de Gaza", según ha anunciado Trump. Sin embargo, este esquema no parece querer reconstruir nada que estuviera construido antes en Gaza, puesto que la hoja de ruta presentada por el asesor presidencial Jared Kushner en el Foro de Davos quiere convertirlo en una riviera dedicada al turismo y a las inversiones.
El grueso de las "aportaciones" para este plan, que se construiría sobre los cadáveres de miles de palestinos sepultados bajo los escombros, procede de Kazajistán, Azerbaiyán, Marruecos, Baréin, Qatar, Arabia Saudí, Uzbekistán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, mientras que Estados Unidos contribuirá con 10.000 millones. Indonesia, por su parte, ha prometido 8.000 soldados para una "Fuerza Internacional de Estabilización" (ISF) que, según el comandante designado, el general estadounidense Jasper Jeffers, contará con 20.000 efectivos y 12.000 policías, y se desplegaría inicialmente en Rafah. Albania, Kosovo y Kazajistán también han comprometido tropas, mientras Egipto y Jordania entrenarán a la "policía palestina". El exprimer ministro británico Tony Blair y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, asistieron al acto, en el que se proyectó un vídeo promocional con imágenes generadas por inteligencia artificial de rascacielos y urbanizaciones en la costa gazatí, valorada por el CEO de Apollo Global Management, Mark Rowan, en 50.000 millones de dólares.
La exclusión de los palestinos de la junta ha sido criticada por centenares de manifestantes congregados frente al Instituto de la Paz de Washington, que coreaban "Gaza no está en venta" y "Palestina libre". La Autoridad Palestina, que sigue colaborando de forma sistemática con la ocupación sionista sobre el terreno, ha respondido a través de su Ministerio de Exteriores que "el pueblo palestino permanece en su tierra" y que "quienes deben irse son los invasores colonialistas racistas". El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, también presente en la cumbre, ha asegurado que el plan de Trump "aborda la raíz del problema" —el desarme de la resistencia palestina— y ha prometido que Israel "trabajará para que tenga éxito". Por su parte, el primer ministro de Qatar, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, ha reclamado "crear un Estado palestino", algo que ningún funcionario estadounidense ha mencionado en sus intervenciones.
Mientras Trump declara "el fin de la guerra", los ataques israelíes continúan en Gaza y Cisjordania. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha documentado nueve palestinos asesinados por fuerzas israelíes en lo que va de año en Cisjordania, dos de ellos niños, así como 86 ataques de colonos que han desplazado a 146 personas y destruido más de 800 olivos. En Gaza, los genocidas solo han permitido la salida de 640 personas por el paso de Rafah desde su "reapertura" el 2 de febrero, frente a las 20.000 que necesitan evacuación médica urgente. Trump también ha aprovechado la cumbre para lanzar una amenaza directa a Irán: "Deben hacer un acuerdo. Si no, pasarán cosas malas". La "Junta de la Paz", bautizada por sus críticos como un intento de suplantar a la ONU, concluyó con la canción "YMCA" de Village People, convertida ya en marca personal del presidente estadounidense, mientras fuera, los manifestantes recordaban que sin autodeterminación palestina no habrá paz posible.