“¡No al bloqueo, no al imperialismo genocida!”
EHKS celebra movilizaciones en solidaridad con Cuba en Bilbo e Iruñea.
El Consejo Socialista de Euskal Herria (EHKS) realizó este viernes, 20 de febrero, movilizaciones en Bilbo (Bizkaia) e Iruñea (Nafarroa) en solidaridad con Cuba y para denunciar el bloqueo que mantiene EE.UU. contra la isla. Bajo el lema No al bloqueo. No al imperialismo genocida, Solidaridad con Cuba, las concentraciones tuvieron lugar a las 19:00 en el Arriaga de Bilbo y a las 19:30 en la Plaza del Ayuntamiento de Iruñea, según había informado la organización previamente.
EHKS denuncia que la administración de Donald Trump está llevando "al extremo" la política de bloqueo impuesta durante décadas contra Cuba, mediante "las últimas intervenciones imperialistas directas". Esta ofensiva ha agravado de forma especialmente grave la escasez de suministros básicos como alimentos y combustibles que sufre la población cubana. "Hoy hemos salido a las calles de Bilbo e Iruñea para denunciar el bloqueo imperialista y genocida que Estados Unidos mantiene contra Cuba", expresó EHKS en sus perfiles oficiales.
Las movilizaciones se producen en un contexto de creciente asfixia económica sobre la isla. Este mismo viernes, el ministro de Salud cubano, José Portal Miranda, había informado que la falta de combustible provocada por el bloqueo había obligado a aplazar miles de intervenciones quirúrgicas, muchas de ellas pediátricas, afectando a 61.830 menores de un año que requieren atenciones especiales. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, cifró en más de 7.000 millones de dólares el impacto anual de las sanciones.
Han convocado a la población vasca a sumarse a las protestas para expresar solidaridad con Cuba y rechazar la política imperialista de Washington. La principal organización del Movimiento Socialista de Euskal Herria se suma así a las numerosas voces internacionales que exigen el fin del bloqueo, mientras La Casa Blanca mantiene intacta una estrategia de asfixia de seis décadas que Naciones Unidas condena año tras año sin que ello suponga ninguna consecuencia política para EE.UU. La respuesta, una vez más, surge de la calle y de la solidaridad internacionalista.






