82 años del fusilamiento de Missak Manouchian y su grupo FTP-MOI
El líder la Resistencia comunista inmigrante en París y 22 combatientes fueron ejecutados el 21 de febrero de 1944 por la represión nazi-colaboracionista.
Este 21 de febrero se cumplió el 82º aniversario del fusilamiento de Missak Manouchian y los 22 integrantes del grupo FTP-MOI de París, un comando de la Resistencia formado por trabajadores inmigrantes —muchos de ellos judíos— que organizó ataques y sabotajes contra la ocupación nazi hasta su desarticulación y ejecución en el fuerte de Mont-Valérien en 1944. La figura de Manouchian, militante comunista de origen armenio y poeta, ha vuelto al centro del debate público después de que el Estado francés decidiera trasladar sus restos al Panteón en 2024, en un gesto institucional que reconoce, aunque tarde, el papel central de los combatientes extranjeros y los comunistas en la liberación del país. Además, este año la fecha se ha visto ultrajada porque coincidió con la manifestación fascista de Lyon "en memoria de Quentin Daranque".
Nacido en el seno de una familia armenia que sufrió el genocidio turco en 1915–1916, Manouchian sobrevivió como huérfano y llegó a Francia en 1925, procedente de un orfanato en el Líbano. En París trabajó como obrero y se integró en círculos culturales y políticos armenios socialistas, donde empezó a escribir poesía y a traducir a autores como Baudelaire, Verlaine y Rimbaud al armenio, mientras se formaba en literatura, filosofía, economía e historia en cursos de la Sorbona. En 1934 se afilió al Partido Comunista Francés y poco después pasó a dirigir el semanario armenio Zangou, un periódico de orientación antifascista, antiimperialista y pro-soviética, donde defendió abiertamente posiciones comunistas frente a los movimientos nacionalistas burgueses armenios.

Comandos obreros inmigrantes del PCF
Tras la capitulación francesa de 1940 y la ilegalización del Partido Comunista, Manouchian se incorporó a la Mano de Obra Inmigrada (MOI), una estructura clandestina ligada al PCF que organizaba a trabajadores inmigrantes; allí asumió la responsabilidad de la sección armenia y, más tarde, se integró en los Francs-tireurs et partisans – Main-d’oeuvre immigrée (FTP-MOI), rama armada de la MOI en la región parisina. En junio-agosto de 1943 sustituyó al comunista Boris Holban y pasó a ser el principal jefe de comandos del FTP-MOI de París, al frente de una treintena larga de combatientes que, según los archivos oficiales, eran prácticamente los únicos que mantenían la lucha armada en la capital en ese momento, asestando golpes feroces a la ocupación en medio de un contexto de fuertísima represión policial de las SS y la Gestapo.
Grupo Manouchian: Acción y leyenda
El llamado “grupo Manouchian”, actuando como un pequeño ejército en la sombra, llevó a cabo una intensa campaña de acciones armadas, que incluyó ejecuciones de oficiales nazis y cuadros responsables de deportar mano de obra esclava a Alemania, así como sabotajes ferroviarios contra las líneas de abastecimiento y transporte de las fuerzas fascistas; entre las operaciones más conocidas se encuentra el ajusticiamiento, el 28 de septiembre de 1943, del general Julius Ritter, encargado en Francia del Servicio de Trabajo Obligatorio (STO) para el Tercer Reich. La policía de París, al servicio de las autoridades colaboracionistas y de los ocupantes, persiguió durante meses al grupo hasta detener a buena parte de sus integrantes en noviembre de 1943, en una operación que terminó en un juicio militar y en la condena a muerte de Manouchian y 21 de sus camaradas, mientras otra combatiente fue enviada a un campo de concentración.

"Terroristas" en el Cartel Rojo
El 21 de febrero de 1944, los 23 miembros del grupo —en su mayoría inmigrantes polacos, húngaros, rumanos, italianos, armenios y españoles, muchos de ellos judíos— fueron fusilados en el fuerte de Mont-Valérien tras un proceso sumarísimo organizado por las autoridades nazis, que intentaron criminalizarlos como “terroristas” a través de la campaña propagandística del Affiche rouge, un cartel rojo que difundía sus rostros por París para criminalizarlos, pero que terminaría convirtiéndolos en una leyenda de la resistencia. Antes de ser ejecutado, Manouchian escribió una carta de despedida en la que afirmó: “Me alisté en el Ejército de Liberación como soldado voluntario y voy a morir al borde de la Victoria y de mi objetivo. Buena suerte a los que nos sobrevivan y saboreen la dulzura de la Libertad y la Paz del mañana”, y añadió: “Al morir, proclamo que no siento odio por el pueblo alemán ni por nadie. Cada uno tendrá lo que se merece en castigo y recompensa”.
Su esposa y compañera de armas Mélinée logró escapar de la redada y permaneció escondida hasta la liberación de París en agosto de 1944. En sus última misiva, su marido le dedicó unas palabras que han sido descritas como "una de las letras más bellas de la historia francesa": "Tengo un profundo arrepentimiento, y es de no haberte hecho feliz; tanto me hubiera gustado tener un hijo contigo, como siempre has deseado. Así que te ruego que te cases después de la guerra, y que tengas un hijo; cumplas mi último deseo, te casarás con alguien que pueda hacerte feliz". Mélinée nunca se volvió a casar ni tuvo hijos, pero mantuvo viva la memoria de Missak publicando algunos de sus escritos, hasta que falleció en 1989. Los restos de la pareja descansan ahora juntos en el Panteón.

Reconocimiento oficial
La memoria de Manouchian y sus camaradas fue selectivamente borrada de la historiografía oficial francesa durante mucho tiempo, pese a que varios historiadores y militantes antifascistas insistían en su papel decisivo de la Resistencia migrante y comunista contra el nazismo. Finalmente, a las autoridades francesas no les quedó otra que reconocerlo, aunque fuera en sus términos. El 20 de febrero de 2024, el presidente Emmanuel Macron presidió la entrada de Missak y Mélinée Manouchian en el Panteón, en una ceremonia en la que la Presidencia francesa reconoció los valores universales que encarna el resistente. Destacó que “es, sobre todo, un mensaje universal que subraya hasta qué punto los ideales de igualdad de derechos, sin distinción de nacimiento, credo o apariencia, por los que Manouchian y sus compañeros dieron su vida, pueden inspirar al mundo entero”. Por todos estos méritos a sus espaldas y habiendo pagado el más alto precio por servir a sus ideales, Manouchian y sus camaradas se convirtieron los primeros luchadores de la resistencia extranjera y comunista en entrar en el Panteón. Como escribió el resistente René Char: “Rechazaban con los ojos abiertos lo que otros aceptan con los ojos cerrados”.

