Mientras una la marcha fascista recorría Lyon este sábado en homenaje al neofascista fallecido, Quentin Deranque, la ciudad de Rennes fue escenario de una contramanifestación antifascista que logró imponerse numéricamente a la convocatoria de los grupos fascistas, según informan BFMTV y Le Parisien. Las dos concentraciones se desarrollaron frente a frente, separados por un cordón de policial desplegado que cargó con gases lacrimógenos contra los antifascistas. Mientras el acto organizado por los fascistas apenas congregó a unas decenas de asistentes, los antifascistas realizaron una "demostración de fuerza", según describió el periodista Ilan Gabet en su cuenta de X.

La convocatoria antifascista, impulsada por diferentes colectivos locales que se han reorganizado a partir de iniciativas abiertas, respondió al llamamiento fascista que pretendía replicar en Rennes el homenaje celebrado en Lyon. La movilización había sido preparada con rapidez para contrarrestar la presencia de grupos fascistas en la ciudad. La respuesta coordinada de los colectivos antifascistas, además de lograr visibilidad, impidió que la convocatoria ultraderechista se produjera con normalidad y supuso un golpe moral a los que tratan de convertir en mártir a Deranque.

La situación en Rennes contrastó con la registrada en Lyon, donde unas 3.200 personas, según la prefectura, desfilaron entre numerosos saludos nazis e insultos racistas y homófobos. Mientras las autoridades autorizaban la marcha en Lyon pese a las advertencias del alcalde ecologista, en Rennes los antifascistas lograron desnormalizar a los fascistas con organización independiente. La contramanifestación acaparó la atención mediática y dejó en evidencia la escasa capacidad de movilización de los grupos fascistas locales, que tuvieron que ser protegidos por la policía y se vieron presionados por personas que los grababan de cerca.

Mientras los grandes medios criminalizan la lucha antifascista y equiparan a quienes se enfrentan al fascismo con los propios fascistas, la calle demuestra que existe una resistencia organizada y combativa que no está dispuesta a conceder ni un palmo de terreno a las ideas reaccionarias. Como proclamaban las pancartas en Rennes: "Aquí no lloramos a los fascistas".