En un panorama político europeo cada vez más tenso y sombrío, la violencia fascista y de extrema derecha no es un fenómeno marginal, sino una amenaza estructural que ha dejado un reguero continuo de agresiones y muertos durante las últimas cuatro décadas en el Estado francés. El libro Violences politiques en France de 1986 à nos jours, publicado en 2021 por Le Monde y dirigido por la socióloga Isabelle Sommier junto a Xavier Crettiez y François Audigier, ofrece la base de datos más completa hasta la fecha.

Muy lejos de la imagen de victimización que tratan de construir tras la muerte del neonazi Quentin Deranque, los datos muestran que son los fascistas quienes concentran casi la totalidad de los ataques graves y víctimas mortales de la violencia no estatal con motivación política explícita. De los 53 homicidios por motivos ideológicos declarados en este segmento, nueve de cada diez fueron víctimas de grupos fascistas, es decir, 48 de las 53.

Si ampliamos el foco, entre 1990 y 2022, en el Estado francés se han registrado 14 ataques mortales fascistas, frente a 24 en el Estado español, 30 en Reino Unido y 98 en Alemania, pero con una diferencia clave: mientras en estos países la curva ha tendido, por lo menos hasta ahora, a la baja, en el Estado francés la violencia fascista ha seguido aumentando. Entre 2015 y 2018 se documentan 30 ataques graves, cifra que sube a 35 entre 2019 y 2022, con tres ataques mortales desde 2019, confirmando una tendencia claramente ascendente.

En paralelo, la Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa ha abierto desde 2019 al menos 13 procedimientos por "terrorismo de extrema derecha" con 52 personas implicadas, además de otros casos en instrucción vinculados a proyectos de ataques armados y asesinatos de motivación racista, según recogen Le Monde The Guardian. Esta actividad judicial revela redes militantes, premeditación y un entorno ideológico que alienta el salto de la amenaza a la acción.

Racismo y anticomunismo

Los estudios comparados sobre la violencia fascista callejera distinguen dos grandes vectores: el racismo contra minorías y la violencia contra la izquierda. Entre 2015 y 2022 se produjeron en Estado francés alrededor de 41 ataques fascistas de alta intensidad contra minorías étnicas y religiosas, de los cuales más de un tercio tuvieron a personas musulmanas como objetivo directo, alimentados por un discurso islamófobo cada vez más normalizado socialmente.

En paralelo, la violencia contra la izquierda, el antifascismo y opositores políticos también se intensifica: desde 2015 se contabilizan 22 ataques fascistas graves contra adversarios políticos, casi todos dirigidos contra militantes antifascistas y de izquierda, con un salto de ocho a catorce ataques al comparar los periodos 2015–2018 y 2019–2022. Lyon, París, Nantes, Marsella o Bourges se han convertido en escenarios recurrentes de emboscadas, ataques organizados y asaltos contra bares, locales o actos identificados como “antifa”, en un contexto de creciente presencia callejera de grupos neofascistas, según recoge Le Monde.

La investigación de Sommier muestra además la “especialización” de los escuadristas en la agresión física: dos tercios de las agresiones políticas registradas son atribuibles a militantes fascistas, monárquicos y neonazis, motivados principalmente por el "odio al otro" (un 67,2% de los casos) y por odio contra militantes de izquierdas o antirracistas (30,8%) según recoge el citado estudio. Esta violencia se extiende a los llamados “espacios sagrados”: profanaciones de cementerios, a menudo judíos, concentradas en el este del país, sobre todo en Alsacia-Lorena, y ataques contra mezquitas en el sur y suroeste, fundamentalmente a manos de cuadros neonazis.

Hichem Miraoui y Aboubakar Cissé: el reciente racismo armado

El asesinato del barbero tunecino Hichem Miraoui, de 45 años, el 31 de mayo de 2025 en Puget-sur-Argens (Var), es uno de los casos más significativos y recientes de esta deriva. Miraoui fue abatido de cinco disparos frente a su domicilio por un vecino francés de 53 años, "aficionado a las armas", que según la investigación, compartía regularmente contenidos de la extrema derecha y del partido Reagrupamiento Nacional en redes sociales, así como mensajes racistas e islamófobos llamando a armarse y atacar a “extranjeros”, especialmente personas de procedencia magrebí. 

La Fiscalía Nacional Antiterrorista abrió por primera vez una investigación por un asesinato de motivación racista, considerando que el sospechoso pretendía “alterar gravemente el orden público mediante el terror” y que existía una inspiración ideológica de ultraderecha. Organizaciones como SOS Racisme denunciaron una “atmósfera tóxica” marcada por la banalización del discurso racista y advirtieron de que este crimen era la consecuencia directa de un clima político donde la estigmatización de musulmanes y migrantes se ha normalizado y legitimado socialmente.

Solo cinco semanas antes, el 25 de abril de 2025, Aboubakar Cissé, un joven maliense musulmán de 22 años, fue asesinado a cuchilladas mientras rezaba en la mezquita Khadidja de La Grand-Combe, en el Gard. El asesino le asestó 57 puñaladas, profiriendo insultos racistas, y grabó el asesinato para difundirlo en Snapchat antes de huir a Italia, donde acabó entregándose. 

Las familias del fascismo francés

En cuanto a los diferentes grupos que conforman esta creciente ola de violencia fascista, las estimaciones proporcionadas por Streetpress sitúan en torno a 3.000 militantes activos en la extrema derecha francesa en 2025, que se encuadran en más de 320 grupos o secciones locales de la extrema derecha extraparlamentaria activos en el Estado francés. Streetpress las divide en las siguientes categorías:

Nacionalistas-Revolucionarios

Estos pequeños grupos reivindican un fascismo renovado que tomaría prestadas algunas de sus tesis sociales de la izquierda. En cuestiones internacionales, muestran una retórica pseudoantiimperialista y pseudoantisionista, mientras dicen defender regímenes "nacionalistas" y "soberanistas" de la periferia. Sus miembros a menudo adoptan los códigos culturales de los hooligans y multiplican las acciones violentas destinadas a demostrar su dominio del espacio público, con agresiones a militantes políticos, personas racializadas o personas LGBT, etc.

Católicos integristas

Los católicos integristas están en guerra contra la separación entre Iglesia y Estado. Transmiten un discurso ultraconservador: están en contra del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, por ejemplo, pero también en contra de las personas migrantes. Si bien a menudo están vinculados a los monárquicos, los dos grupos principales del movimiento en el Estado francés son Civitas, disuelto por el gobierno en 2023, y la Fraternidad San Pío X, que realizan procesiones religiosas y oraciones en las calles. En algunos de estos movimientos, todavía se defiende la figura del Mariscal Pétain y el régimen de Vichy.

Monárquicos

Entre los nostálgicos del Reino de Francia, hay dos escuelas principales: orleanistas y legitimistas. Cada una defiende a su candidato, al que sueña con colocar en el trono. Ambas corrientes defienden una visión reaccionaria de la sociedad y un catolicismo muy conservador, lo que a menudo los mezcla con los católicos integristas. Action Française (AF) –que es el movimiento de extrema derecha activo más antiguo del Estado francés y el grupo más grande a la derecha de Reagrupación Nacional– quiere, por ejemplo, "el retorno del rey" para una "regeneración orgánica de la nación" y, por lo tanto, ve a partes de la población francesa como "un cuerpo extraño". La AF es también una de las principales escuelas de formación de cuadros extremistas.

"Confusionistas"

La extrema derecha, para ampliar su base, a veces se apropia de temas o incluso doctrinas de otros campos políticos. El lema original de Igualdad y Reconciliación, un pequeño grupo liderado por Alain Soral, es una ilustración perfecta de las mezclas ideológicas: "La izquierda del trabajo y la derecha de los valores". En general, esta categoría agrupa a organizaciones así, con ideologías ideologías compuestas, aunque no existe una fuerte unidad doctrinal entre ellas.

Identitarios

Especializados en acciones espectaculares y la llamada "agit-prop", los líderes identitarios fueron las figuras principales de la extrema derecha extraparlamentaria durante la década de 2010. La disolución en 2021 de su buque insignia, Generación Identitaria, ha asestado un golpe al movimiento, pero sus ideas han calado hondo, incluso en Reagrupación Nacional. Supremacistas, pero más discretamente que otros, los identitarios defienden una "identidad europea cristiana" que estaría siendo "reemplazada por una gran sustitución" por personas migrantes de fuera de Europa. También abogan por la "remigración" y el cierre de fronteras.

Hooligans neonazis

Hay unos 15 grupos neonazis en el Estado francés que se inscriben en el ámbito del hooliganismo. Mientras que algunos son aficionados al fútbol y animan en los estadios a sus clubes, que están principalmente en la primera división francesa, pero también en categorías inferiores, otros utilizan esta etiqueta para pelearse en enfrentamientos entre grupos para confrontar su fuerza. Estas bandas no tienen existencia asociativa, pero pueden apoyar las acciones de los llamados "nacionalistas revolucionarios". Varios hooligans están implicados en múltiples agresiones, a veces de carácter racista, pero también contra aficionados rivales, transeúntes o militantes de izquierdas.