Luchas de poder en la cúpula policial tras la dimisión del jefe acusado de violación
La salida del comisario José Ángel González por la querella de agresión sexual desata maniobras entre distintas facciones.
La dimisión forzada del director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional española, José Ángel González, alias Jota, tras ser denunciado por una inspectora por agresión sexual, ha abierto un vacío de poder en la cúpula del Cuerpo y habría desatado una lucha interna entre facciones rivales, según publica Vozpópuli. Fuentes internas consultadas por el digital coinciden en que González había logrado "unir" a la Junta de Gobierno, un hito en una estructura habitualmente fracturada por múltiples sensibilidades, afinidades y lealtades. Su abrupta salida ha agitado las maniobras de los distintos bandos para posicionarse de cara al futuro relevo, en un contexto de legislatura agotada y con elecciones previstas para 2027.
El director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, hombre de confianza del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y cercano al exministro José Bono, ha tomado el mando de forma interina. Las fuentes consultadas por el citado diario le sitúan en una "facción próxima al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero", que presuntamente mantendría su influencia sobre el Cuerpo a través del comisario jubilado Segundo Martínez, exjefe de Seguridad de Zapatero en Moncloa y actual asesor de la empresa tecnológica Huawei. El propio Jota pertenecía a esta misma facción. En el bando opuesto se situaría, entre otros, el comisario Pedro Agudo, que fue jefe de gabinete del exdirector de la Policía Ignacio Cosidó, ahora está destinado en Málaga. Cosidó fue designado director general de la Policía por el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) en 2011, y en concreto, por el aquel entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz.
"Nadie quiere comerse el marrón"
En este escenario, el relevo en la Dirección Adjunta Operativa se ha convertido en un problema para el cuerpo. Pardo comunicó el miércoles a la número tres del Cuerpo, la comisaria principal Gema Barroso, que su nombramiento como DAO en funciones es "provisional" y que no será la sustituta definitiva, a pesar de su perfil "técnico" y de que le faltan más de cinco años para la jubilación. Las fuentes consultadas aseguran que "nadie quiere comerse el marrón" de asumir un cargo que está bajo el foco mediático y judicial y que, con la legislatura a punto de expirar, podría tener los días contados si la derecha gana las elecciones y releva a toda la cúpula. En las quinielas para sustituir a González cobran fuerza nombres como el del comisario principal Luis Carlos Espino, subdirector general de Logística e Innovación, o el de Javier Nogueroles, jefe de la División de Formación. De todas formas, el mencionado escenario convertiría a cualquiera de estos candidatos en un cargo relativamente débil y efímero.
La lucha intestina también afecta a otros puestos sensibles, como la Comisaría General de Policía Judicial, cuyo titular, Luis Fernando Pascual Grassa, está próximo a jubilarse. De su departamento dependen unidades clave como la UDEF, que investiga el caso Plus Ultra, o la UDYCO, en materia de narcotráfico. Mientras los altos mandos se disputan el poder y los privilegios, la inspectora que denunció a su jefe permanece en el centro de la diana de los chats privados de policías, "protegida" por sus propios compañeros sospechosos de acoso. Además, el Ministerio del Interior sigue sin aclarar cuántos casos de abusos sexuales denunciados, procesados y/o condenados hay entre los agentes de los cuerpos policiales. Con el DAO encausado, resulta un secreto a voces.