L'Humanité publicó este domingo en exclusiva varios extractos de una conversación interna mantenida el 14 de octubre de 2025 en un canal privado de miembros del colectivo femenino fascista Némésis en Lyon, donde planificaban, junto a otros grupos fascistas, lo que describen como "auténticas trampas" contra militantes antifascistas. Los 154 mensajes, intercambiados entre varios participantes encabezados por una tal Ornella, responsable local del grupo, revelan la normalidad con la que estas organizaciones coordinan acciones violentas disfrazadas de "activismo callejero". En ellas se detalla, entre otras cosas, la preparación de una intervención en el campus Carnot de la Universidad Católica de Lyon, donde pretendían tender una emboscada esa misma noche.

La conversación, que alterna "blasfemias y fanfarronerías", según describe el rotativo izquierdista francés, muestra la cotidianeidad de la colaboración entre Némésis —un colectivo que se presenta como "defensor de las mujeres frente a la amenaza" migrante, inspirando las "innovaciones" discursivas de formaciones como Aliança Catalana— y los círculos neonazis más violentos de la capital de los Galos. Los mensajes revelan cómo la formación ultraderechista no solo documenta sus acciones para alimentar sus perfiles en redes sociales, sino que también participa activamente en diseñar operaciones de acoso y agresión física contra militantes de izquierda.

El periódico señala que estas revelaciones arrojan "una luz cruda sobre todo lo que las narraciones fabricadas por la extrema derecha han podido ocultar hasta ahora" sobre la muerte de Quentin Deranque, el joven neofascista fallecido el 14 de febrero tras un enfrentamiento que se produjo, justamente, tras una emboscada contra antifascistas que protegían un acto propalestino del partido La Francia Insumisa. Las conversaciones entre los fascistas muestran la "rutinaria coproducción de una trampa por parte de Némésis y los neofascistas", evidenciando que la violencia fascista no es fruto de "actos aislados", sino de una estrategia premeditada y compartida en chats entre distintas organizaciones del arco ultraderechista francés.

Los mensajes ahora desvelados permiten "ver, más allá de los disfraces y las máscaras, los verdaderos rostros de quienes buscan imponer sus relatos y, más aún, sus opciones políticas en el país", concluye L'Humanité. Mientras los fascistas pretenden presentarse como "víctimas de la violencia antifa" y reclaman con ello la ilegalización de los colectivos antifascistas, estas conversaciones demuestran que son ellos quienes, desde la sombra y con premeditación, llevan meses organizando ataques coordinados contra sus adversarios políticos. La justicia francesa, que ha mirado hacia otro lado durante años mientras estos grupos campaban a sus anchas, tiene ahora sobre la mesa pruebas irrefutables de una conspiración para agredir de forma sistemática a los antifascistas.