Las inversiones en inteligencia artificial desatan la mayor crisis de suministro de chips en 25 años
Los precios de la memoria suben un 75% y empresas como Cisco, Apple o Tesla alertan de tensiones en sus cadenas; se prevé que la escasez se agrave en 2026 y los precios sigan subiendo.
El precio de un tipo de memoria DRAM, componente esencial para el funcionamiento de móviles, portátiles, automóviles y routers, se ha disparado un 75% entre diciembre y febrero, según datos del sector recogidos por el digital 20minutos. La subida responde a un fenómeno inédito en las últimas dos décadas: la inteligencia artificial (IA) está absorbiendo la capacidad productiva de los tres grandes fabricantes globales —Samsung, SK Hynix y Micron—, que han reorientado sus líneas de producción hacia la memoria de alto ancho de banda (HBM), un componente más rentable utilizado en los aceleradores de IA. Cisco mencionó esta escasez al presentar una previsión de beneficios más débil la semana pasada, lo que provocó su mayor caída bursátil en casi cuatro años. Apple, Tesla y Lenovo también han señalado "limitaciones de suministro" en sus cadenas de producción, según sus últimos informes.
Las grandes tecnológicas dispararon su gasto en infraestructuras de IA hasta los 360.000 millones de dólares en 2025, y las previsiones para 2026 apuntan a 650.000 millones, según estimaciones del sector. Ese volumen de inversión se traduce en servidores y chips de última generación que consumen enormes cantidades de HBM. Cada componente destinado a este tipo de memoria deja de fabricar DRAM estándar, la que alimenta la electrónica de consumo. La consultora TrendForce estima que la demanda de HBM crecerá un 70% interanual en 2026 y que su peso en la producción total de DRAM pasará del 19% al 23%, lo que supone cuatro puntos porcentuales menos de capacidad para el resto del mercado en una situación que ya empieza a ser comprometida.
Las consecuencias empiezan a notarse en toda la cadena. Contratos de suministro que antes se renegociaban una vez al año ahora se revisan cada trimestre. Fabricantes chinos de smartphones han reducido sus previsiones de envíos hasta en un 20%. Sony estudia retrasar el lanzamiento de su próxima consola hasta 2028 o 2029, según informaciones del sector. En el comercio minorista de componentes, como el distrito tecnológico de Sunin Plaza en Seúl, los vendedores cambian precios a diario y prefieren esperar antes que vender stock que mañana valdrá más. Counterpoint Research calcula que la memoria podría representar hasta el 30% del coste de materiales en teléfonos de gama baja, frente al 10% a comienzos de 2025, lo que se traducirá en que los fabricantes suban precios o recortarán prestaciones, mientras los consumidores van a pagar más por dispositivos de gama de entrada.
Los grandes ganadores de esta tensión son los propios fabricantes de memoria. Se espera que Micron duplique su facturación en el ejercicio actual, mientras SK Hynix ya duplicó sus ventas en 2024 y prevé un nuevo crecimiento gracias a la HBM. A diferencia de la escasez de chips vivida durante la pandemia, este episodio no responde a interrupciones puntuales de la cadena de suministro, sino a una reasignación deliberada de recursos por parte de estas empresas hacia el segmento más rentable. La lógica del capital vuelve a imponerse: los recursos productivos fluyen hacia donde los márgenes son más altos —los centros de datos de IA— mientras sectores enteros de la electrónica de consumo y la automoción se contraen por falta de componentes básicos. El resultado es una crisis de suministro que no tiene visos de resolverse a corto plazo, porque construir nuevas fábricas de memoria requiere años y miles de millones de inversión. Mientras tanto, los precios siguen subiendo.