El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha comunicado a sus asesores que estudia llevar a cabo un "ataque selectivo" contra la República Islámica de Irán si la vía diplomática fracasara en las conversaciones previstas para este jueves en Ginebra, según informa The New York Times citando a figuras familiarizadas con las deliberaciones internas de la administración estadounidense. Trump ha fijado un plazo de "entre 10 y 15 días" para que Teherán acepte sus condiciones, amenazando con que "van a pasar cosas malas" si no se alcanza un "acuerdo". El mandatario estadounidense ha ordenado el mayor despliegue militar en la región desde la guerra de Irak en 2003, con dos portaaviones —el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford—, decenas de cazas, bombarderos y unos 40.000 efectivos, según informa el CENTOM estadounidense.

La Casa Blanca mantiene como principal exigencia que Irán cese totalmente del enriquecimiento de uranio, incluso a nivel civil, una posición maximalista que el enviado especial Steve Witkoff ha transmitido directamente al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, según fuentes oficiales estadounidenses citadas por Axios y recogidas por medios internacionales. No obstante, las mismas fuentes indican que Washington "estaría dispuesto a estudiar" una propuesta que incluya un "pequeño enriquecimiento testimonial destinado exclusivamente a fines médicos", siempre que Teherán ofrezca "garantías verificables de que no existe ninguna vía hacia la bomba nuclear". Este posible salvoconducto conceptual trataría de salvar las diferencias entre la exigencia de "cero enriquecimiento" de Israel adoptadas por Trump y la posición iraní, que defiende su derecho a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos en el marco del Tratado de No Proliferación (TNP).

El ministro iraní, Abbas Araghchi, ha declarado a la CBS que Teherán está ultimando una contrapropuesta que presentará en los próximos días y que espera que pueda ser la base para un acuerdo rápido. El alto funcionario persa insistió en que "el programa nuclear iraní es pacífico" y que renunciar a él sería una cuestión de "dignidad y orgullo" para el pueblo iraní, que ha desarrollado esta tecnología con sus propios científicos a pesar de décadas de sanciones y ataques. Sin embargo, fuentes de la administración estadounidense citadas por Axios advierten que si Teherán "juega con los plazos, no habrá mucha paciencia" y que Trump tiene sobre la mesa opciones militares que incluyen atacar directamente al líder supremo, Ali Jamenei.

El enviado especial Steve Witkoff declaró ante Fox News que "Irán podría estar "a una semana de tener material apto para bombas de calidad industrial", una afirmación sin pruebas que incluso los analistas estadounidenses cuestionan. Mientras tanto, el presidente iraní Masud Pezeshkian afirmó este sábado que "las grandes potencias están presionando para que inclinemos la cabeza, pero no lo haremos". Varios países del mundo observan con preocupación la presión diplomática y militar sobre Irán mientras se suceden los anuncios de maniobras militares y los movimientos de flotas en el golfo Pérsico, por donde transita el 20% del petróleo mundial. El próximo jueves en Ginebra se presenta como la última oportunidad para evitar una guerra que, según los analistas, tendría consecuencias devastadoras para toda la región e impredecibles para el mundo entero.