El secretario general PCE de Andalucía aplaude las mariscadas de los sindicatos
Ernesto Alba respalda públicamente las declaraciones del humorista Manu Sánchez, donde reivindica a los sindicalistas "comiendo gambas" en el programa de Évole.
El comediante andaluz Manu Sánchez ha generado polémica con unas declaraciones en el programa Lo de Évole (laSexta) en las que afirma: "Me encanta que nuestros sindicalistas coman gambas". En la entrevista, Sánchez pretende criticar la apropiación del lujo por parte de la derecha: "Mucha gente de derechas piensa que las gambas son solo para ellos". Con ello, el cómico defendió, supuestamente, "el derecho de los trabajadores y sus representantes a disfrutar de productos considerados de lujo sin ser juzgados", en un discurso que se ha viralizado rápidamente.
El secretario general del autodenominado Partido Comunista de Andalucía (PCE-A) y candidato de IU a la presidencia de la Junta de Andalucía, Ernesto Alba, respaldó públicamente la reflexión de Sánchez a través de un mensaje en redes: "Me encanta que nuestros sindicalistas coman gambas. Pues ya somos dos", escribió Alba, haciendo suya la reivindicación y vinculándola a una presunta "lucha contra el clasismo". El dirigente de la organización pretendió defender así que los trabajadores tienen derecho a disfrutar del fruto de su trabajo sin complejos ni moralismos impuestos por las clases dominantes.
"Mucha gente de derechas piensa que las gambas son solo para ellos" @jordievole entrevista a Manu Sánchez
— laSexta (@laSextaTV) February 23, 2026
📺 Este domingo, a partir de las 21.30h, en @LoDeEvole pic.twitter.com/Rvp1zCZWyt
Manu Sánchez: "Me encanta que nuestros sindicalistas coman gambas". Pues ya somos dos.
— Ernesto Alba🔻 (@Ernesto_Alba) February 23, 2026
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Sin embargo, la imagen de los sindicalistas comiendo gambas también despierta críticas desde sectores del sindicalismo combativo y el propio movimiento comunista. Para muchos, esa fotografía evoca los años de corrupción de los ERE fraudulentos en Andalucía, donde parte del dinero público desviado acabó en comidas y celebraciones de dirigentes sindicales, empresarios y miembros de la Junta en prostíbulos. Los críticos señalan que las mariscadas de los sindicatos son "un símbolo de la corrupción de las burocracias sindicales y su traición a la clase obrera", que ven en esa imagen la desconexión de las élites sindicales con las condiciones de vida de la mayoría de la clase trabajadora.
El debate muestra, a su vez, la tensión entre dos culturas políticas dentro del sindicalismo: una que reivindica "el derecho a disfrutar sin complejos" y otra que advierte del riesgo de que los dirigentes se conviertan en una élite privilegiada alejada de las bases. Mientras la derecha instrumentaliza la denostada imagen de las mariscadas de UGT y CCOO para deslegitimar al sindicalismo en general, desde el sindicalismo combativo y de clase y el movimiento comunista recuerdan que la lucha no es solo contra la moral clasista de las élites burguesas conservadoras, sino también contra la burocratización y la corrupción que pueden corroer a los propios sindicatos.