El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles que autorizará solicitudes de licencia para la reventa de petróleo de origen venezolano a Cuba, según la nueva pregunta frecuente 1238 publicada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). La medida, que Washington presenta como un gesto de "apoyo y solidaridad con el pueblo cubano", permitirá transacciones dirigidas al sector privado de la isla para "uso comercial y humanitario", siempre que no involucren a "personas o entidades asociadas con el ejército cubano, los servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales", incluidas las que están en la Lista Restringida de Cuba del Departamento de Estado. Las empresas solicitantes no necesitan tener presencia establecida en Estados Unidos, y las limitaciones impuestas en enero para exportaciones generales de petróleo venezolano no se aplicarán en este caso.

La decisión llega después de que Washington se hiciera con el control de las exportaciones petroleras de Venezuela a raíz de la operación militar de enero, que terminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, interrumpiendo el histórico flujo de crudo que durante más de 25 años convirtió a Venezuela en el principal proveedor energético de Cuba a través de acuerdos bilaterales.

México, que había emergido como suministrador alternativo, también ha detenido los envíos a la isla tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles a los países que comercien petróleo con Cuba. La interrupción de estos suministros ha agravado la crisis energética cubana, incrementando los apagones, la escasez de combustible para transporte y la presión sobre la vida cotidiana de millones de personas.

Aunque el Tesoro presenta la nueva guía como un "mecanismo para aliviar la escasez", el marco general sigue siendo el de un sistema de sanciones que restringe el acceso de la isla a mercados energéticos normales. Las transacciones deberán cumplir condiciones comerciales regulares como garantías bancarias y pagos en efectivo, exigencias difíciles de satisfacer para una economía golpeada por la falta de divisas. Además, los ingresos por ventas deben depositarse en cuentas controladas por Washington, manteniendo el control estadounidense sobre quién puede vender, comprar y transportar petróleo venezolano. Grandes comercializadoras internacionales como Vitol y Trafigura, que ya han obtenido licencias para revender crudo venezolano y exportan millones de barriles a EE.UU., Europa e India, concentran ahora la mayor parte de las exportaciones venezolanas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, presente en una gira caribeña, defendió la medida pero advirtió que Cuba necesita "cambiar dramáticamente", culpando al gobierno cubano de la crisis humanitaria provocada por el cerco estadounidense. Algunos líderes regionales como el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, y el de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, alertaron de que el deterioro de la situación en Cuba podría desestabilizar la región y provocar flujos migratorios.

La aparente "flexibilizaicón" limitada no supone el levantamiento del entramado de sanciones que, en la práctica, constituye un bloqueo energético que restringe proveedores, encarece las compras y condiciona el acceso al combustible a adoptar criterios políticos definidos en Washington. Mientras tanto, Canadá anunció 8 millones de dólares canadienses en ayuda para la isla caribeña.