Las organizaciones independientes Earshot y Forensic Architecture publicaron este 24 de febrero un informe exhaustivo sobre la masacre de 15 trabajadores humanitarios palestinos cometida por las fuerzas de ocupación israelíes el 23 de marzo de 2025 en Tel al-Sultan, al sur de la Franja de Gaza, cuando el el Ejército sionista atacó un convoy de ambulancias y vehículos de emergencia de la Media Luna Roja Palestina (PRCS), la Defensa Civil palestina y una agencia de Naciones Unidas. El estudio, que ha analizado grabaciones de vídeo y audio recuperadas de los teléfonos de las víctimas, imágenes satelitales y testimonios de los dos únicos supervivientes, concluye que los soldados israelíes sometieron a los auxiliadores a un asalto continuado de más de dos horas sin que mediara intercambio de fuego alguno, y que al menos ocho de las víctimas fueron ejecutadas a corta distancia, según recoge Drop Site News.

La reconstrucción forense explica con muchos detalles que el primer ataque se produjo hacia las 04:00 de la madrugada, cuando una ambulancia de la PRCS que circulaba con las luces de emergencia encendidas por la carretera Gush Katif fue alcanzada fuego israelí, que mató a dos de sus ocupantes. Horas más tarde, un convoy de rescate compuesto por cinco vehículos claramente identificados con los emblemas de los servicios de emergencia y con las luces intermitentes activadas acudió al lugar y fue igualmente atacado por soldados israelíes apostados en un banco de arena elevado, sin obstáculos visuales, que abrieron fuego nada más llegar los auxiliadores. Los investigadores contabilizaron al menos 910 disparos en las grabaciones, de los cuales 844 se concentraron en los primeros cinco minutos y medio, y determinaron que el 93% de los tiros se dirigieron directamente contra los vehículos de emergencia y sus ocupantes.

El análisis de audio mediante técnicas de localización y balística acústica permitió establecer que los soldados permanecieron inicialmente en una posición fija disparando durante cuatro minutos, y posteriormente avanzaron hacia los trabajadores a un ritmo de aproximadamente un metro por segundo, mientras seguían disparando. Una vez junto a los vehículos, los militares se movieron entre las ambulancias y ejecutaron a varios auxiliadores a corta distancia, en algunos casos a menos de cuatro metros, según las declaraciones de los supervivientes Munther Abed y Asaad al-Nasasra recogidas en el informe. Las autopsias de algunas de las víctimas, entre ellas la del paramédico Refaat Radwan, que grabó las imágenes, revelan disparos en la cabeza y el pecho compatibles con ejecuciones. Al-Nasasra fue detenido tras el ataque, permaneció 37 días en el campo de concentración de Sde Teiman sin cargos, donde fue torturado e interrogado sobre lo ocurrido.

Coches aplastados y enterrados con cuerpos dentro

El informe documenta además los intentos del Ejército israelí por ocultar las pruebas del crimen: en las horas posteriores al ataque, la maquinaria militar aplastó los ocho vehículos y los enterró bajo la arena junto con los cuerpos de 14 de las víctimas, que fueron hallados en una fosa común el 30 de marzo. Las imágenes satelitales muestran la construcción de terraplenes y la transformación del lugar en un punto de control que posteriormente formaría parte del corredor "Morag" y albergaría un punto de distribución de ayuda de la autodenominada "Fundación Humanitaria de Gaza", vinculada a Estados Unidos e Israel.

La investigación subraya que el Ejército israelí modificó en varias ocasiones su versión de los hechos: tras admitir inicialmente que los soldados habían disparado contra ambulancias, negó que las luces de emergencia estuvieran encendidas y finalmente, después de la publicación de las grabaciones, reconoció "fallos profesionales" sin recomendar acciones penales contra los responsables, según recoge el informe. Katherine Gallagher, abogada del Center for Constitutional Rights, declaró ante Drop Site News que "cuando se observa esto en el contexto de la manera en que se ha llevado a cabo la ofensiva israelí durante muchos meses y años en Gaza, vemos un patrón y una práctica de ataques contra personal médico".