Cientos de personas se manifestaron este sábado en Burgos (Castilla y León) convocadas por diferentes colectivos antifascistas de la ciudad, en respuesta al anuncio de la organización neonazi Núcleo Nacional de establecer una delegación en la capital. La movilización, que partió de la plaza del Cid bajo el lema ¡Ninguna agresión sin respuesta!, denuncia la presencia y normalización de grupos fascistas en la ciudad y su labor de intimidación y violencia contra la población, especialmente las minorías y la militancia antifascista. Los manifestantes recuerdan que el pasado septiembre este mismo grupo ya cometió una agresión en el centro de la ciudad, además de ataques a locales y la difusión de propaganda fascista, hechos que quedaron impunes.

Al principio de la concentración la policía empezó a identificar a los asistentes y cargaron contra dos de ellos; "no estaban haciendo nada", explican los asistentes. Posteriormente, la movilización se desplazó por el Paseo Espolón, la Catedral y todo el centro, llegando hasta la calle avenida del Cid, donde se encuentra el local donde se presentaban los fascistas. La manifestación avanzó toda la calle, hasta que se topó con un cordón policial cortando el paso a los antifascistas. Finalmente, después de estar unos minutos ante el cordón, los asistentes dieron la vuelta y terminaron con un comunicado en la plaza mayor.

Los convocantes advierten del peligro que supone el fascismo organizado, también a pie de calle, al que consideran "una amenaza directa contra los derechos democráticos y las libertades de la clase trabajadora". En declaraciones recogidas durante la protesta, algunos asistentes reivindicaron que "necesitamos tener herramientas comunes para frenar a la reacción" y señalaron que "la lucha contra el fascismo no puede limitarse a la denuncia simbólica, sino que requiere organización política". Por ello, la movilización conectó explícitamente la lucha antifascista con la defensa de los derechos sociales y políticos conquistados históricamente por el movimiento obrero, e insistieron en que el avance del fascismo está vinculado a la crisis social y económica que atraviesa el capitalismo europeo.

Los grupos antifascistas convocantes denuncian que estos grupúsculos "le hacen el trabajo sucio al poder y al capital", utilizando la violencia para implantar el terror y disciplinar a la población. En su llamamiento, los colectivos criticaron duramente la pasividad de las instituciones y los diferentes poderes: "Los políticos, la prensa y la policía toleran, amparan y blanquean estos discursos y actos", afirma una manifestante, considerando que "la respuesta ha de ser independiente" a estas instancias de poder. La convocatoria, recuerdan, viene a confrontar con un contexto de creciente actividad de grupos fascistas en diversas ciudades del Estado español, que han multiplicado sus actos públicos y acciones de propaganda en los últimos meses, a menudo con la complacencia de las autoridades y confrontados únicamente por movimientos sociales y políticos que se organizan al margen.

"Esto demuestra que existe una juventud antifascista dispuesta a dar la batalla", destacan los organizadores, que hicieron un llamamiento a continuar con la respuesta organizada que ha hecho frente a estos grupos durante años. El antifascismo burgalés organizado concluye con un mensaje claro: "Mantente alerta, organízate, hazles frente. Ninguna agresión sin respuesta".