Hezbollah lanza cohetes y drones a Israel
Evacuaciones masivas en Líbano en pleno Ramadán tras los bombardeos israelíes sobre Beirut y el sur del país, ampliando la guerra regional.
Hezbollah ha reabierto este lunes otro frente en la guerra regional de Oriente Medio, lanzando cohetes y drones contra una base israelí en Haifa (Palestina ocupada) en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, según confirmó el aliado libanés de Irán en un comunicado recogido por Al Jazeera. Israel ha lanzado decenas de bombardeos en los suburbios del sur de Beirut y al menos 53 localidades del sur de Líbano, incluyendo la ciudad de Bint Jbeil, cuyos residentes han recibido órdenes de evacuación forzosa. Las víctimas de los ataques israelíes contra el país se cifran en al menos 31 muertos y 149 heridos.
La agencia estatal libanesa informa de una "huida masiva" de cientos de miles de personas que abandonan sus hogares en medio del caos y en pleno mes de Ramadán, cuando las familias deberían estar preparando la comida previa al ayuno. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha calificado la acción de Hezbollah de "irresponsable y sospechosa", mientras que el presidente Joseph Aoun ha condenado tanto la acción de la milicia como la agresión israelí contra el país, que lleva meses sufriendo bombardeos constantes a pesar del "alto el fuego".
Los bombardeos sionistas y estadounidenses continúan dejando cadáveres en Irán, donde se cuentan ya 180 niñas asesinadas en el ataque contra una escuela en Minab, según el Ministerio de Salud, y otros 20 civiles han perecido en un bombardeo sobre la plaza Niloofar de Teherán. En la Palestina ocupada por el Estado de Israel, la cifra de muertos entre los colonos asciende a nueve tras el impacto de un misil iraní contra un refugio en Beit Shemesh, con once desaparecidos bajo los escombros.
Estados Unidos ha confirmado la muerte de tres soldados y cinco heridos graves, mientras el Pentágono asegura haber alcanzado más de mil objetivos en Irán, incluyendo la sede de la Guardia Revolucionaria. En Bahréin, un trabajador asiático ha muerto por la caída de metralla de un misil iraní interceptado cerca del puerto de Mina Salman, primera víctima mortal fuera de las fronteras de los beligerantes. Un dron ha alcanzado además la base militar británica de Akrotiri en Chipre, utilizada por Reino Unido para sus operacioneso en la región.
El estrecho de Ormuz permanece cerrado a toda navegación por orden de la Guardia Revolucionaria iraní, lo que ha disparado el precio del petróleo Brent un 13% hasta superar los 80 dólares por barril. La naviera danesa Maersk ha suspendido todas las travesías por el estrecho y el canal de Suez, mientras la gasolina en Estados Unidos superará los tres dólares por galón por primera vez en tres meses. Siete países del Golfo han condenado las represalias iraníes, aunque fuentes citadas por Middle East Eye revelan que Arabia Saudí ha instado a sus aliados a evitar cualquier acción que pueda exacerbar la tensión con Teherán.
Una encuesta de Reuters/Ipsos muestra que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la ofensiva, y que incluso el 42% de los republicanos se mostraría menos partidario si implicara bajas estadounidenses, un umbral que ya se ha cruzado.
En Pakistán, las protestas por el magnicidio de Khamenei han dejado al menos 20 manifestantes asesinados en un intento de asalto a la embajada estadounidense, mientras en Bagdad las fuerzas de policiales disparaban gases contra manifestantes que intentaban hacer lo mismo. La guerra ya no tiene fronteras: los misiles vuelan sobre el Golfo, los refugiados llenan las carreteras de Líbano y la "diplomacia" y el "derecho internacional" yacen enterrados bajo los escombros de una escuela de niñas.